Néstor Kirchner había tenido recurrentes trastornos de salud durante su Presidencia pero no por disfunciones coronarias sino vinculados con inconvenientes gástricos, que incluso lo obligaron a ser hospitalizado en 2004.
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Kirchner estuvo internado en abril de ese año durante seis días en el Hospital Regional de Río Gallegos, luego de haber sufrido una indisposición mientras descansaba en su residencia de El Calafate.
Oficialmente se informó que se trató de una gastroduodenitis erosiva aguda con hemorragia, que le provocó la ingesta de un antinflamatorio producto de un tratamiento de conducto.
Tras ese episodio, usina de un sinfín de rumores sobre su estado de salud, el entonces mandatario tuvo algunas recaídas.
Por ejemplo, en noviembre de 2005 debió suspender un viaje a Tucumán, donde iba a compartir un acto con el gobernador José Alperovich, por recomendación del médico de cabecera de la familia presidencial Luis Buonomo a raíz de otra indisposición gástrica.
"Me quieren matar, me quieren enfermar, pero gracias a Dios gozo de muy buena salud", sostuvo Néstor Kirchner, en enero de 2006, luego de otra descompensación similar
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