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Pero los memoriosos que hacen comparaciones se tropiezan con otras curiosidades, sobre todo, con personajes que hoy parecen conversos o réprobos a una causa cuando en verdad siempre fueron coherentes en una sola dirección. Ejemplos: el principal aliado hoy de Duhalde desde el interior es el santiagueño Carlos Juárez (aunque bajó su entusiasmo con la designación de Néstor Kirchner), cuyos congresales votaron a favor del oficialismo el viernes pasado. Fue el mismo Juárez, sin embargo, quien entonces gobernador en julio del '98 presidía el congreso por la reelección de Menem e hizo aprobar la propuesta menemista desde la tribuna bajo el reclamo: «Pongámonos de pie para convalidar esto».
Pero, quizás, el mayor y singular caso de travestismo político ha sido el del mendocino Juan Carlos Mazzón, hoy a cargo de toda la ingeniería duhaldista para bloquear la llegada de Carlos Menem a las internas, a las elecciones, al poder por último. Fue este hombre justamente quien en 1998 estuvo a cargo de otra ingeniería, la de la nueva reelección de Menem en contra de Duhalde, diseñando el proyecto para Carlos Corach, Eduardo Bauzá y Rubén Marín. Lo que se dice un hombre de principios, de lealtades inclaudicables, que casi encarna aquel identikit que produjo Borges cuando le pidieron que optara entre los comunistas y los peronistas. Después de aclarar que le proponían dos infiernos, el escritor se resignó y, como si conociera a Mazzón, se definió: «Prefiero a los comunistas, porque por lo menos son comunistas. En cambio los peronistas son gente que se hace pasar por peronista para sacar ventaja».
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