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18 de julio 2014 - 17:15

Los datos que justifican la alianza estratégica con China

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(Enviado especial a El Calafate.-) La visita del presidente chino Xi Jinping a la Argentina permitió al Gobierno la firma de una batería de acuerdos comerciales en materia energética, de transporte y agroalimentaria, que simboliza otro paso adelante en la bautizada "alianza estratégica" con la nación roja. ¿Pero de qué se habla cuándo se habla de "alianza estratégica" entre la Argentina y China?

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Amparada en un modelo económico expansionista, pero de altísimo consumo interno, la República Popular de China se convirtió en las últimas dos décadas en la segunda economía mundial, detrás de los Estados Unidos. Ese título se lo ganó a fuerza de inversiones locales y en otros países: China es el tercer principal emisor de inversiones extranjeras directas del planeta. Según estimaciones de los orientales, en 2013 desembolsó por el mundo más de u$s 73.000 millones en IED, 17% más que el año anterior.

Desde hace varios años, los chinos desplegaron una estrategia global para conseguir aliados comerciales. Entendieron que las necesidades no se satisfacen solo con lo propio. Se calcula que para 2020 la población china llegará a los 1.400 millones de habitantes y la principal preocupación que asoma es el déficit alimentario y la escasez energética, vital para seguir moviendo al Dragón rojo. Por ese motivo, salieron a recorrer países no conflictivos y recalaron en América latina, una zona de paz y desbordantes de materias primas. En 2010 los flujos de dinero con la región no fueron poca monta: llegaron a u$s 200.000 millones.

China posee acuerdos de libre comercio con Perú, Chile, Costa Rica y Colombia. A ellos les compran hierro, cobre y soja. Pero la reunión de los BRICS en Brasil acercó más aún las posturas entre China y Sudamérica, sin que eso implique coincidencias políticas profundas. Antes, los chinos venían a visitar solo a los considerados "amigos" de los estadounidenses, como México. Ahora, caminan por Cuba, Venezuela y la Argentina.

El país asiático es el segundo socio comercial del país. Invierte generalmente en el sector energético, el petrolero, los transportes y el campo. La consultora privada DNI estimó que el año pasado la Argentina exportó a China productos -principalmente primarios- por u$s 6.358 millones, mientras que de Asia llegaron mercancías manufacturadas por u$s 11.391 millones. El gobierno chino difiere de esas cifras: asegura que se exportó u$s 6.089 millones y que se recibió por u$s 7.869 millones, lo que reduce significativamente el déficit comercial a menos de u$s 1.800 millones.

Los chinos se llevan de aquí porotos y aceites de soja y derivados del petróleo. Argentina le compra motos, juguetes, vagones de trenes y subtes, textiles, insecticidas, productos orgánicos e inorgánicos y todo tipo de artefacto electrodoméstico y maquinarias.

El interés de China por el país también quedó demostrado con la adquisición del Standard Bank, ahora denominado ICBC. Esa entidad se abre terreno en el mercado bancario nacional con la chapa de ser el banco más grande del mundo.

La recuperación de YPF en manos del Estado le permitió a la petrolera estatal china CNOCC sellar jugosos acuerdos que la depositaron en el segundo lugar del ranking de las compañías hidrocarburíferas con presencia en la Argentina.

En el plano financiero, se acordó un segundo swap por u$s 12.000 millones entre los bancos centrales de ambos países también. La iniciativa refleja otra faceta de la alianza y las buenas migas. Esos yuanes, a disponibilidad del BCRA en caso de turbulencia monetaria, minimizan las expectativas devaluatorias que se pensaban para la época post Mundial.

Otro gesto de la injerencia roja es la financiación de u$s 4.714 millones para las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic en Santa Cruz, como así también la reactivación del ramal Belgrano Cargas, con una inversión de u$s 2.000 millones más. Estos acuerdos habilitaron a China a declarar al país con el estatus "socio estratégico integrado", similar a que ya posee Brasil.

Pero sin dudas el interés más profundo de China es Vaca Muerta, un reservo energético valuado en más de u$s 250.000 millones. ¿Cómo no va a seducir a los orientales la segunda reserva de Shale gas no explorada más grande del planeta y la cuarta de petróleo? Allí también se explica por qué se firman acuerdos comerciales para avanzar otro paso en lo que se conoce como "alianza estratégica" entre China y la Argentina.

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