Los Moyano reagrupan filas: apuran freno a las reformas y van por la CGT unificada en 2018

Política

Los Moyano tienen el pecho inflado. No solo vienen de traer una copa internacional de Brasil, sino que lograron frenar la reforma previsional, aunque sea por algunas horas. La alegría es grande, pero las tareas no acaban, admiten. Con esa premisa, Hugo, Pablo y Facundo Moyano se proponen ahora redoblar la apuesta a corto y largo plazo: en las últimas dos semanas del año intentarán por todos los medios sepultar definitivamente el "robo a los jubilados"; en 2018 buscarán la unificación de la CGT y el destierro del triunvirato.

Las ambiciones quedarán expuestas esta tarde noche en Tortuguitas. Ante miles de seguidores, los Moyano celebrarán el Día del Camionero con una imponente fiesta en el Direct TV Arena, con capacidad para 13.500 personas y estacionamientos para 5.000 vehículos. También brindarán por Independiente. El Club Camioneros festejará su desembarco en Córdoba y una memorable actuación en la Copa Argentina, donde el padre eliminó al hijo por penales. "Los esperamos para festejar un año lleno de objetivos cumplidos", reza la invitación al convite.



Pablo Moyano encabezó una resistencia multisectorial contra las reformas laboral, previsional y tributaria, que contó con el respaldo del papa Francisco, otras centrales obreras, cooperativistas y partidos políticos de la oposición, como la izquierda y Unidad Ciudadana. Por ahora, ninguna de las tres iniciativas es ley. Hugo se mantiene en la sombras, ocupado por el correo y desvelado por las presiones que recibe de la Casa Rosada. "Hacen con él lo mismo que con los exfuncionarios que tienen problemas judiciales". Facundo ensayó un abrazo de gol con los diputados del FpV luego que Emilio Monzó anunció este jueves que se levantaban la polémica sesión y se caía la nueva movilidad jubilatoria. Después de todo, a los Moyano y al kirchnerismo los une una historia común, posiblemente la misma que los separó en 2010.

Los tres están preocupados -y ocupados- por la conducción de la CGT. Hugo está alejado de la diaria. Ya no se lo ve por Azopardo 802. Pablo dirige la batuta en su lugar. Facundo renunció a su cargo sindical en Peajes, pero mantiene su sillón en el Consejo Directivo. Los herederos tejen y destejen a cuatro manos. "En muchas oportunidades la CGT llegó tarde. En las negociaciones atenuó la reforma laboral, pero sigue siendo mala", tuiteó Facundo en las últimas horas.

Los Moyano creen que el triunvirato como forma de gobierno caducó. Las idas y venidas con las posturas críticas y amigables ante las políticas de Mauricio Macri y los anuncios de medidas de fuerza que luego se desinflan o mutan en pasos de Carmelitas Descalzas los agotaron. Piensan que lo mejor para la CGT es volver a una secretaría general única, que sostenga en el tiempo posiciones claras en defensa de los trabajadores y contra el "ajuste" que promueve el Gobierno. Se ilusionan con una representación parlamentaria abultada, tras la fallida incursión del PCEyT, y agitan el regreso a las huestes cegetistas de históricos caciques gremiales. Para lograr sus objetivos, esperan el momento adecuado: tienen todo listo para alistar formalmente en la CGT al "triunvirato piquetero" (Barrios de Pie, CTEP, CCC), un ejército de reserva conformado por miles de cooperativistas. Las novedades se conocerán en el verano. Los Moyano aseguran que lo más conveniente es que uno de ellos vuelva a la conducir la central obrera. Con una Copa Sudamericana y la postergación de una sesión en Diputados no alcanza.

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