El ministro de la Corte Suprema, Eugenio Zaffaroni y el ministro de Justicia, Julio Alak, disertaron en una conferencia internacional sobre sistema penitenciario.
El ministro de la Corte Suprema, Eugenio Raúl Zaffaroni, cuestionó a los dirigentes políticos que "buscan soluciones mágicas" para combatir la inseguridad y desaconsejó la implementación de una mayor autonomía policial porque "pueden llegar a conformar ámbitos de recaudación que pueden emparentarse con el crimen organizado".
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Zaffaroni deslizó duros conceptos contra los gobernantes y postulantes a cargos legislativos o ejecutivos que durante sus gestiones administrativas o campañas electorales prometen o aplican "soluciones mágicas" para reducir los niveles de delincuencia.
Según dijo el ministro en la conferencia "Perspectiva de la situación carcelaria en América Latina y Derechos Humanos" desarrollada en el auditorio de la SIGEN, los políticos utilizan como recetas "más leyes penales, más restricción de la excarcelación, mayor autonomías de las policías, y así se revientan las cárceles".
Para Zaffaroni estas políticas publicas "significan mayor aumento de los ámbitos de la recaudación autónoma que disponen las fuerzas policiales", como las denominadas cajas del juego clandestino, la prostitución o los desarmaderos de autos. "Estos ámbitos pueden llegar a ser no solo actos de corrupción, sino que pueden emparentarse con el crimen organizado, y puede terminar en golpes de Estado no del tipo tradicional, sino de generar una situación de descontrol" en la sociedad, que se logra, según ejemplificó, "con tirar cadáveres".
"Hay que tener mucho cuidado con al autonomización de las policías", alertó, y recomendó a los gobiernos "montar una buena policía de investigación criminal, una policía judicial". En esa línea, pidió evitar el desvío de recursos para la "policía de calle pública" y exigió "respetar los derechos laborales de los policías, pagarles bien, que tenga una retribución salarial digna".
"Si no hay una inversión equilibrada en el sistema de seguridad y, principalmente, en el penitenciario, hay cárceles que derivan a guetos, otras a campos de concentración y otras a hoteles de lujo con habitaciones de cinco estrellas", completó irónico el juez.
Pero Zaffaroni también incluyó una crítica a los medios de comunicación como multiplicadores del discurso de la inseguridad al que apelan los políticos para ganar adhesiones populares. "La publicidad de estas soluciones se hacen a través de las elecciones, que en algunos casos llegan a la demagogia pública y (los medios) utilizan a algunas víctimas (de delitos) que posen sentimiento de venganza. La usan a la víctima, se le hace decir en tono de venganza todo aquello que el comunicador social no le resulta de buen tono. A la víctima no se le puede contestar porque está sufriendo dolor, que no le favorece en el proceso de duelo, hasta que dice una barbaridad, y (los medios) la tiran, y buscan a otra".
• Pánico Moral
El magistrado aprovechó para fundamentar el concepto del "pánico moral" que provocan los medios de comunicación descrito en su libro "La cuestión criminal". "Cuando preguntamos por qué se incrementa la población aprisionada sabemos que hay un índice de mayor violencia, pero la frecuencia del delito es distinta. Hay otro factor de la violencia criminal, que sin dudas incide que es el "pánico moral". Es sembrar terror, terrorismo, aunque no uso esa palabra. Es una técnica de gobernar del miedo, de manipulación del miedo", explicó.
En el desarrollo del concepto, expresó: "Tiene una característica muy particular que se asume en los Estados Unidos hace 30 años. Se practica a la incitación del pánico moral para mostrar al delito, fundamentalmente al callejero, como origen todos los males. Se bombardean noticias, que no necesariamente son inventadas, aunque a veces se inventan, pero solo basta con seleccionar la noticia. Hoy abrimos el televisor (sic) y hay 18 homicidios, pero en realidad es uno que se reproduce, y si no es ese, es otro del otro día, o el de la localidad vecina".
Zaffaroni agregó que "la técnica del pánico moral infunde miedo" y que el "único riesgo real" al que se teme es al "homicidio doloso en ocasión de robo", aunque a veces se utiliza el homicidio del hombre a la mujer (con parentesco), que no es inseguridad".
En este contexto, mencionó que en la ciudad de Buenos Aires predomina el homicidio entre personas conocidas y que la mayor cantidad de crímenes se produce en las comunas 1 (Retiro, Constitución, San Telmo), 4 (La Boca, Parque Patricios, Pompeya) , 7 (Flores, Parque Chacabuco) y 8 (Villa Soldati, Villa Lugano). "El 60% los comicios se concentra ahí, en la zonas más pobres. Se matan entre ellos, y no salen a matar por ahí. En el resto de la ciudad (donde viven más de 2 millones de personas) nos acercamos a los índices europeos", sostuvo.
• Educación
Zaffaroni apuntó que para bajar los niveles de inseguridad es necesario mejorar el acceso y la calidad educativa en su primer escalón. "Si más de un tercio de la población penal debe completar en prisión su instrucción primaria es que algo está fallando. O sea que tenemos una instrucción primaria expulsiva donde comienza el proceso delictivo. Tenemos una escuela que ya no sirve, que deja de lado a los que no sirven y sigue adelante con los que sirven".
El ministro resaltó el incentivo a la educación como política pública efectiva para reducir el nivel de población carcelaria. "No nos damos cuenta, pero estamos viviendo una revolución silenciosa que sus resultados se verán en ocho o diez años, por la alta inversión en la educación", aventuró, y celebró que "se está incorporando a la universidad a jóvenes que son la primera generación de estudiantes de que terminaron la instrucción primaria y secundaria en prisión".
De la conferencia internacional también participaron el titular de la SIGEN, Daniel Reposo; al director general del Instituto Latinoamericano de Naciones Unidas para Prevención del Delito, Elías Carranza; a la subsecretaria de Gestión Penitenciaria, Laura Lopresti y al director Nacional del Servicio Penitenciario Federal, Víctor Hortel.
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