Los rusos no se van (otro año sin Irízar)

Política

La semana pasada, Defensa festejó el éxito de la campaña antártica. Se resolvió por primera vez en la historia tercerizando servicios logísticos. Pero no se cumplió el objetivo esencial de producir conocimiento científico que es clave en la afirmación de soberanía antártica.

El gobierno estudia una nueva contratación del rompehielos ruso que suplió al Almirante Irízar para la ejecución de la campaña antártica de verano. El análisis de factibilidad tiene varias carillas y circula por despachos del Comando Operacional del Estado Mayor Conjunto que está a cargo del general Daniel Camponovo. La planificación parte de una premisa inamovible: el Irízar no estará disponible hasta la campaña de 2011. A tres días de cumplirse un año del incendio que destruyó la nave insignia de las campañas antárticas, aún no se determinó cuándo y dónde repararlo. Quedó muy lejos de la realidad aquella definición del comandante Guillermo Tarapow sobre que sólo se había dañado el 15 por ciento de la nave.

Los 150 millones de euros que cotizó el astillero finlandés Aker para ponerlo en servicio lo desmienten. En la Armada todavía falta concluir el sumario para determinar si su desempeño como capitán fue el correcto ante el siniestro en altamar. Tuvo el mérito que los 240 tripulantes y pasajeros del Irízar salvaron la vida pero debió pagar por la pérdida del patrimonio del Estado, y lo hizo. La conducción naval le aplicó 150 días de arresto, una falta gravísima con la accesoria de su inmediato pase a retiro. De allí a ocupar el primer lugar en la lista de Alberto Rodríguez Saá como diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires, que no logró. Obtuvo apenas 48.214 votos, la imagen efímera de heroicidad sucumbió en el cuarto oscuro. El presupuesto de la reparación es otra incógnita, se sabe que hay un refuerzo de 719 millones de pesos para Defensa, sin acotar aún qué porcentaje irá a la puesta a punto del Irizar. El navío yace a flote en la base naval de Puerto Belgrano, fue sometido a una limpieza interior y despeje de residuos ígneos y así quedó a descubierto la gravedad de los daños. Resta una entrada a dique seco con el propósito de verificar la rigidez del casco y que no se hayan alterado las condiciones estructurales que lo clasifican con la máxima nota para navegar en campos de hielo.

La maniobra está demorada porque una de las compuertas de los diques de carena de la base está fuera de servicio y no hay presupuesto para encarar su reparación. Por su desplazamiento y dimensiones (porte) el rompehielos sólo puede ser carenado en ese dique militar. Llevarlo a otros disponibles en Brasil o Chile, encarecería exponencialmente el trabajo pues hay que trasladarlo a remolque. «Con creatividad se logró una campaña antártica exitosa» dijo la ministra Nilda Garré ante la plana mayor del Estado Mayor Conjunto, responsable directo de la logística antártica. En otras esferas del gabinete no se opina igual.

El conocimiento científico quedó truncado, se cumplieron metas parciales y cayeron proyectos científicos internacionales clave que son la razón de ser de cada campaña antártica. Lograr la integración del territorio mediante la ocupación de espacios con el conocimiento científico es otra forma de afianzar la soberanía según se aplica en la tendencia moderna.

Se cayeron los proyectos Rugby y Clicopen vinculados a extracción de muestras oceanográficas. También el proyecto Drake Bioseas cuya importancia se relaciona con la catalogación y censo de la biomasa antártica. Y el proyecto internacional Across que requería 30 días de estación en la zona de Orcadas del Sur con el buque Puerto Deseado. El área pertenece a la cancillería, es el Instituto Antártico Argentino dirigido por Sergio Marenssi. Está bajo la órbita de la Dirección Nacional del Antártico (DNA) a cargo de Mariano Memolli. El propio Marenssi tuvo que replegar uno de sus estudios al continente (la provincia de Santa Cruz) patrocinado por Hugo De Vido. El hermano del ministro de Planificación Federal es el número dos del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología y se encarga de «articular políticas nacionales y regionales para promover actividades científicas y tecnológicas» en el país.

  • Reducción

    Un investigador científico que pidió anonimato dijo: «Es cierto que se cumplió con la logística y los relevos de colegas pero esa es sólo una parte de la operación, lo que permite al país cumplir sus políticas antárticas es el desarrollo y producción del conocimiento científico y eso quedó reducido casi a la nada. No hubo producción científica de laboratorio». Sin contar que personal científico reclamó por la seguridad náutica de uno de los navíos utilizados en los relevos, el transporte Canal de Beagle, que fue apodado «Perla Negra».

    El malogrado Irizar tenía instalaciones adecuadas para la observación y análisis de muestras húmedas, secas y conservarlas refrigeradas. Igual que el buque polar Puerto Deseado, que no pudo participar de la campaña por averías en las máquinas.

    El rompehielos ruso Golovnin disponía de un laboratorio con capacidad para 80 investigadores pero ese servicio no fue contratado por Defensa. Las falencias alcanzaron también otro escenario: el de los compromisos atados a la agenda del Año Polar Internacional. La Argentina, a través del Instituto Antártico Argentino dependiente de la DNA, presentó 15 EOIs (Expresiones de Interés o pre-proyectos) que incluyen proyectos nacionales como en cooperación internacional (con distintos grados de participación); muchos requieren de la plataforma de apoyo que prestaba el rompehielos Irízar, como el crucero de estudios geológicos en las Islas Shetland del Sur patrocinado por el científico antártico Rodolfo del Valle.
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