Los tres "no" al Presidente
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León Arslanian
El marplatense está -por ahora- en la «chequera blanca», de acuerdo con la categoría metálica que usa el PJ para medir la cercanía de los intendentes a la Casa Rosada. Otros están en la «gris», y los poco más de 20 que permanecen leales a Eduardo Duhalde -más algunos radicales- están en la «chequera negra».
• Aspiración
A Katz, Kirchner lo quiso como dos de Cristina, pero el marplatense se escabulló con argumentos que el gobierno consideró «precarios». Se amparó en que no quería traicionar a sus votantes dejando antes de tiempo el municipio, gesto por la continuidad institucional que al Presidente le sonó a excusa.
Katz, en rigor, sueña con quedarse algún día con la UCR y, desde allí, trepar a la gobernación. No es como Helios Eseverri, de Olavarría -su hijo, José, será candidato por la Séptima Sección-, que adhiere a la teoría de Torcuato Di Tella sobre la desaparición de los partidos políticos para dar lugar a bloques ideológicos.
Una rareza -más allá del beneficio electoral- que Eseverri, que ganó fama prohibiendo tocar a Los Redonditos de Ricota en su ciudad, se pliegue al « progresismo» kirchneriano. Al intendente se le atribuye una frase: «Nos juntamos, después vemos si somos la izquierda de la derecha o la derecha de la izquierda».
Al final, Eseverri dijo «sí» y Katz «no» a pesar de que prometió repartir boletas de Cristina junto con la de la UCR a nivel local.
Al margen, Kirchner debería revisar las formas o el contenido de sus ofrecimientos. Los tres «no» de Buenos Aires recuerdan -aunque son menos trágicos- a lo ocurrido en Santa Fe, donde Hermes Binner no pudo convencer a María Eugenia Bielsa ni a Horacio Rosatti para que fueran candidatos.




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