Los porteños pagaron el costo mayor del duelo político que con las calles como campo de batalla protagonizaron ayer entre sí piqueteros duros y grupos afines al gobierno de Néstor Kirchner. Durante todo el día, el tránsito en la Ciudad fue crítico producto de la avalancha de movilizaciones y cortes de calles -volvieron a quemar gomas en la 9 de Julio-con que, anti y pro Kirchner, eligieron recordar a los muertos de las horas trágicas que antecedieron a la caída de Fernando de la Rúa en diciembre de 2001.
Los piqueteros oficialistas se reunieron ayer frente al Congreso Nacional para recordar el 20 de diciembre, pero, a diferencia de los concentrados en Plaza de Mayo, sin cuestionar a Néstor Kirchner.
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El recuerdo, siempre doloroso, a tres años de la caída de Informate más
Sí, en cambio, hubo un sector que resultó perdidoso: Anoche, los organizadores de los actos paralelos se sumergieron en una batalla que consistía en inflar el número de asistentes para demostrar que habían arriado más que sus competidores.
Hasta la Policía, voz oficial para difundir los datos sobre marchantes, rehusó ayer intervenir y guardó un meticuloso silencio sobre la cifra de personas que concurrieron a las dos plazas antagónicas.
Lo cierto, más allá de los números, fue que la calle mostró una marcada división entre seguidores y detractores de
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