La presentación de la declaración jurada de Manuel Adorni, lejos de cerrar la controversia sobre su patrimonio, abrió una nueva etapa de interrogantes alrededor del jefe de Gabinete. Después de más de un mes de promesas oficiales sobre una inminente regularización de su situación patrimonial, el funcionario finalmente entregó documentación ante la Oficina Anticorrupción, aunque las explicaciones ofrecidas dejaron abiertas varias contradicciones respecto de sus declaraciones públicas anteriores.
El dato más relevante de la nueva presentación es la incorporación de más de medio millón de dólares que no figuraban en las declaraciones previas. Según la versión difundida por el propio funcionario, se trata de aproximadamente u$s513.000 obtenidos a partir de inversiones en bitcoin realizadas entre 2013 y 2018 y de ahorros acumulados junto a su esposa durante años de actividad privada.
Sin embargo, la primera inconsistencia surge de una afirmación que el propio Adorni sostuvo durante meses. En marzo, cuando comenzaron las preguntas sobre su evolución patrimonial, aseguró públicamente que había declarado todo lo que debía declarar. Ahora reconoce que existían activos que no habían sido informados y que debieron ser incorporados mediante rectificaciones posteriores.
La contradicción también alcanza el momento elegido para la regularización. El Gobierno había anticipado a principios de mayo que la documentación estaba prácticamente lista y que sería presentada de manera anticipada para despejar cualquier sospecha. No obstante, la entrega efectiva llegó más de un mes después y recién cuando la investigación judicial y la presión política habían escalado.
MANUEL ADORNI SANTIAGO CAPUTO Y JAVIER LANARI
Manuel Adorni negó inconsistencias en su evolución patrimonial durante una conferencia en Casa Rosada.
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Tanto en sus intervenciones ante el Congreso como en conferencias de prensa en Casa Rosada, el funcionario sostuvo que su situación patrimonial estaba debidamente declarada y que no existían irregularidades en la información presentada ante los organismos de control. Durante su último informe de gestión ante la Cámara de Diputados, Adorni rechazó cuestionamientos de la oposición sobre su patrimonio y aseguró que había cumplido con todas las obligaciones exigidas por la normativa vigente. En la misma línea, desde el atril de la Casa Rosada respondió en varias oportunidades consultas periodísticas vinculadas a su evolución patrimonial afirmando que "estaba todo en regla" y que no tenía nada que rectificar.
Declaración jurada de Manuel Adorni: todas las inconsistencias
Otro punto sensible está vinculado con la magnitud de la corrección patrimonial. De acuerdo con la información difundida tras la presentación, la declaración inicial como funcionario reflejaba bienes por unos u$s24.000. Con la incorporación de los fondos ahora reconocidos, el patrimonio informado para ese mismo período se eleva a más de u$s530.000. La diferencia resulta demasiado significativa como para ser considerada un simple error administrativo.
La explicación elegida por Adorni también generó ruido político. Durante una entrevista televisiva sostuvo que él y su esposa "ahorraron en negro, como la mayoría de los argentinos", una frase que buscó contextualizar la informalidad financiera extendida en el país pero que terminó alimentando nuevas críticas. La admisión pública de la existencia de fondos no declarados se convirtió inmediatamente en uno de los aspectos más controvertidos de su defensa.
Manuel Adorni Informe de Gestión Diputados Congreso
Manuel Adorni negó inconsistencias en su patrimonio durante su exposición en el Congreso.
Mariano Fuchila
A esa situación se suma la decisión de adherir al Régimen Simplificado de Ganancias previsto en la denominada Ley de Inocencia Fiscal, impulsada por el propio Gobierno. El ingreso al esquema ocurrió el mismo día en que avanzó la regularización patrimonial y pocos días después de que su esposa, Bettina Angeletti, realizara el mismo trámite. La coincidencia temporal alimentó cuestionamientos opositores sobre la utilización de una herramienta oficial para ordenar situaciones patrimoniales bajo investigación.
La defensa oficial insiste en que la cuestión es exclusivamente tributaria y que los fondos tienen origen lícito. Sin embargo, el problema político excede la regularización fiscal. Lo que permanece bajo análisis es por qué esos activos no aparecieron en las presentaciones originales y por qué la explicación pública fue cambiando a medida que avanzaban las investigaciones y los pedidos de información.
En los tribunales federales, la causa por presunto enriquecimiento ilícito continúa abierta y apunta precisamente a reconstruir la evolución patrimonial del funcionario. Entre las medidas impulsadas por la fiscalía figura el análisis de bienes, operaciones financieras y movimientos económicos para determinar si existe correspondencia entre los ingresos declarados y el patrimonio acumulado.
El Gobierno apuesta a que la presentación de las rectificativas permita bajar la tensión y cerrar el capítulo. Sin embargo, la aparición de nuevas diferencias entre lo declarado originalmente, las explicaciones posteriores y la documentación ahora incorporada amenaza con prolongar una discusión que el oficialismo esperaba dejar atrás.