No ayuda nada el enredo verbal del ministro de Defensa, José Pampuro, que estuvo en un acto empresarial junto con
el general Roberto Bendini, y debió desmentir sus dichos sobre que Roma no decidía el destino del vicario castrense.
El ministro de Defensa, José Pampuro, debió ayer salir a enmendarse después de haber afirmado que la designación del obispo castrense no era un resorte del Vaticano. «El obispo castrense será nombrado en los próximos días, cuando haya tiempo», enfatizó Pampuro, quien señaló que «no depende de Roma determinar quién es el obispo castrense». Sobreactuando, el ministro insistió y señaló que esa diócesis «depende de la Iglesia argentina».
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Recién cuando Pampuro fue advertido del error en que estaba incurriendo al hacer sus afirmaciones, salió a enmendarlas. «El obispo castrense será nombrado en los próximos días», había enfatizado Pampuro luego de participar de un acto junto a Néstor Kirchner en la sede de la automotriz DaimlerCrhysler, en Puerto Madero. Pampuro aclaró que la designación del nuevo obispo castrense en realidad sí « depende del Vaticano». Y al respecto subrayó que «no fue mi intención decir que no dependía del Vaticano» y agregó: «Hubo una confusión, quise decir que la designación no depende del Ministerio de Defensa». En cambio, volvió a reiterar que se espera que en los próximos días se nombre al reemplazante de monseñor Baseotto.
En realidad, para el Vaticano, Baseotto sigue siendo el obispo castrense para la Argentina. Y el Vaticano parece que lo sostendrá, a tenor de la carta firmada por el Papa Benedicto XVI -cuando Joseph Ratzinger era cardenal-que se conoció ayer. Consultado el especialista en Derecho Canónico monseñor José Bonnet Alcón --titular de la cátedra en la Universidad Católica (UCA)-, afirmó que en el caso específico de la diócesis castrense «para el Vaticano no hay sede vacante» porque no ha habido ni muerte ni renuncia. El Código de Derecho Canónico establece un modo para la designación de los obispos «que realiza en cada caso el Papa personalmente». En lo referente al ordinario castrense, señaló Bonnet Alcón que «hay una situación especial, una especie de concordato -un acuerdo que está vigente-, por el cual antes de hacerse la designación se requiere la conformidad del Presidente». Pero, con posterioridad a esa designación, la dependencia del obispo es directa con el Papa.
«El tema Baseotto está solucionado, no es más el obispo castrense», siguió afirmando Pampuro. Estimó que el nuevo vicario castrense «va a ser nombrado en el curso de los próximos días, cuando Roma se organice y cuando haya tiempo para hacerlo», tras la asunción el domingo del nuevo Papa, Benedicto XVI. Pampuro precisó que la designación del reemplazante de Baseotto «no depende del Ministerio de Defensa sino de la Cancillería y de las conversacionesque mantiene con la Nunciatura».
No obstante las afirmaciones del ministro, en su momento el Vaticano ratificó en su cargo a Baseotto e insistió en que la potestad de nombrar y aceptar la dimisión de los obispos le corresponde a la Santa Sede. El 18 de marzo pasado, Kirchner, a través de un decreto, le retiró a Baseotto su acuerdo como obispo castrense, luego de las polémicas declaraciones realizadas por el prelado, quien criticó -en base a una cita bíblica: «Al que escandaliza a los pequeños, se le debe colgar una piedra al cuello y arrojarlo al mar»-, al ministro de Salud, Ginés González García, por su postura sobre la despenalización del aborto.
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