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Tampoco está claro entre los funcionarios del gobierno cómo encarar las internas de noviembre (véase importante declaración del vocero presidencial, Eduardo Amadeo, en nota vinculada), aunque está claro un intento de Duhalde pensando que el justicialismo irá, en definitiva, monolíticamente a las urnas de marzo y, entonces, le conviene favorecer que haya múltiples partidos rivales cuya creación se favorecerá.
Agréguese la incógnita, enunciada pero sin resolver aún, de una reforma electoral que permita -también por primera vez en la historia nacional- presentarse como candidato a presidente a ciudadanos sin partido, pero reuniendo 4 por mil de firmas en no menos de 5 distritos del país y se tendrá la real magnitud del casi infinito panorama de posibilidades que se abren.
Por si faltara poco a tal desmadre de las tradiciones políticas argentinas más arraigadas -aunque se estimen las nuevas variables como positivas- el gobierno le agrega el posible intento de convocar a una nueva reforma a la Constitución nacional. «Basta, cartón lleno, me voy a dormir o se me hace un nudo en la cabeza», decía ayer con ironía un político del radicalismo. Frente a la imposibilidad de resumir en notas al viejo estilo de prensa, este diario -como ya lo hiciera en su edición de ayer- va enunciándole al lector, en forma breve y concisa, algunas de las posibilidades que diariamente van apareciendo en distintos diálogos de análisis que se suceden en gran cantidad de reuniones.
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