Más fuerte duhaldismo ahora en el Congreso

Política

Los diputados kirchneristas se han propuesto demostrar hoy que la interna bonaerense no afecta el buen gobierno en la Argentina. Lo concretarán haciendo sesionar la Cámara para aprobar una ampliación de facultades de la AFIP. Para lograrlo, los diputados que responden a Kirchner le pidieron al gabinete una tregua verbal con el duhaldismo. O, por lo menos, con Eduardo Camaño, presidente de la Cámara. Depende el gobierno del duhaldismo, sobre todo por las intrigas que afectan al cuarteto que conduce el bloque.

Tal vez no haya sido el mejor día para que desde la Casa Rosada los Fernández, Aníbal y Alberto, descargaran tanta agresividad sobre Eduardo Camaño, el presidente de la Cámara de Diputados. Es verdad que este duhaldista se ha transformado en el principal verdugo del gobierno desde las filas adversarias. Pero ayer fue un día inquietante para el kirchnerismo del Congreso: sus legisladores deben demostrar, hoy, que están en condiciones de hacer sesionar la Cámara para tratar la ley que establece nuevas facultades para la AFIP. Para esa tarea la cooperación de Camaño es casi imprescindible.

Osvaldo Nemirovsci, rionegrino, ultra-k e integrante del denominado «cuarteto imperial» que conduce el bloque del PJ, fue especialmente cuidadoso: «No podemos pelearnos con el presidente de la Cámara -dijo a una radio porteña- porque hasta diciembre hay leyes que aprobar y el cuerpo debe sesionar, por lo menos, cada 15 días». La sinceridad, acaso excesivamente pragmática, de Nemirovsci, fue el contrapunto de las expresiones del ministro del Interior y del jefe de Gabinete. El primero, Aníbal Fernández, se quejó de que Camaño hubiera dicho que después de octubre podría sobrevenir otro 19 y 20 de diciembre: «Si eso no es parte de un objetivo no confeso o una cosa desestabilizadora o, por lo menos, amenazadora al gobierno constitucionalmente, legítimamente elegido, no sé a quién nos estamos refiriendo», dijo el logorreico Fernández, en una de sus habituales rondas radiofónicas. Es lógico que este Fernández se enardezca con el tema: no se sabe si está muy dispuesto a defender a Kirchner pero seguramente sí a atacar a Camaño con quien desde hace tiempo mantiene una interna de barrio en Quilmes.

• Moderación

Alberto Fernández, el jefe de Gabinete, fue más moderado. «El acuerdo al que concurrenel duhaldismo y Patti me parece que no tiene otro propósito a la luz de lo que dice el propio presidente de la Cámara de Diputados, que prenuncia que el 24 de octubre no vamos a poder gobernar», dijo el otro Fernández. Dijo que las alianzas son razonables, siempre que no sean para oponerse u obstruir. El jefe de Gabinete tomó el riesgo de pedir coherencia con el pasado de cada dirigente, diciendo que el pacto del duhaldismo con Luis Patti es contradictorio porque el policía fue el representante de Carlos Menem en la provincia, desde siempre. La referencia venía a cuento de que Camaño encabezó ayer un acto con Patti, precisamente en Quilmes. En esa ocasión, el presidente de la Cámara insistió en que el gobierno no podrá gobernar después de octubre porque «carece de hombres de consenso y no se puede manejar el país con autoritarismo».

Nemirovsci intentó impedir la avalancha de reproches sobre Camaño. No era para menos. El peronismo de Diputados está fisurado; sólo en la superficie mantiene la unidad de la bancada pero cada fracción realiza sus reuniones por separado. Ayer, por ejemplo, los diputados que responden a la Casa Rosada no consiguieron hacer la suya. Falta de disciplina, desconocimiento entre los miembros del grupo e intrigas en el «cuarteto» que conduce este sector están entre las causas de la inoperancia.

En efecto, por lo menos dos de los cuatro jefes están en conocimiento de que Carlos Caserio estaría investigando las pensiones y los subsidios que distribuía la anterior conducción. Sobre todo los registros a nombre del santiagueño Fernando Salim (la saga santiagueña acaso prometa más novedades en esa guerra de tetrarcas). Una manera, hay que presumir, de destapar movimientos económicos del duhaldismo que ya se inició con la anterior divulgación de los contratos que tenía a su cuenta cada integrante influyente del bloque, sobre todo José María Díaz Bancalari, el ex presidente de la bancada y segundo de Chiche Duhalde en la candidatura al Senado. Caserio es cordobés, juega su rol discretamente y calcula que después de diciembre será su hora.

• Cooperación

El duhaldismo, por su parte, tuvo ayer su reunión de subloque. Analizó la agenda de la sesión de hoy, con la decisión de mostrarse cooperativo como grupo. Además, como la Cámara está en cuarto intermedio, no requerirá quórum para iniciar su trabajo en esta ocasión. En el encuentro de los bonaerenses hubo algarabía. Se festejó la participación de unos 17 diputados «extraprovinciales» -todos quejosos de que el gobierno no los haya considerado para la reelección en sus provincias- y se hicieron especulaciones y planes para demostrar que no se está en ningún plan conspirativo. Tanta buena voluntad luce sospechosa. No vaya a ser que, por el sólo afán de colaborar, se terminen promoviendo proyectos que -aunque muy simpáticos para «la gente»- no sean del agrado del gobierno. A ver si en plena campaña obligan al oficialismo a defender posturas odiosas, de tan amables que se muestran los duhaldistas.

Dejá tu comentario