27 de diciembre 2002 - 00:00

Más libertad al dólar: no quieren que baje de $ 3,40

El gobierno decidió ayer aliviar el control de cambios ante la fuerte caída que registraba el dólar. La intención oficial ahora es mantenerlo por encima de $ 3,40. Ayer cayó otro 2% a $ 3,43, pese a que el Banco Central compró u$s 68 millones. Las medidas empiezan a regir desde el 2 de enero próximo. Se dispuso elevar de 100.000 a 150.000 dólares el tope mensual que tenían empresas y público para la compra de divisas. También se faculta a los bancos a tener en cartera más dólares (pasa de 5% a 6% del patrimonio de cada entidad el límite existente). Se flexibilizan las restricciones para las empresas que tengan que pagar deudas a acreedores en el exterior: se liberan pagos de intereses financieros y se autorizan automáticamente algunos pagos de capital. Para las importaciones, se libera totalmente siempre que se trate de bienes de capital. Hasta ahora por cada dólar que liquidaban los exportadores, el Banco Central emitía pesos para comprarlos. Sólo en una semana el circulante subió en $ 1.000 millones, lo que iba a tener impacto en más inflación. Pero Lavagna no quiere un dólar más bajo: al caer de $ 3,60 a $ 3,40 sólo por las retenciones a los exportadores, se pierde de recaudar 60 millones por mes. Para que no caiga el dólar más y al mismo tiempo dejar de emitir, es que tomó estas medidas. Ahora alienta la compra de divisas y decidió dar más libertad al mercado reduciendo topes y restricciones que tenían potenciales compradores. No sólo esto: además satisface al FMI.

Más libertad al dólar: no quieren que baje de $ 3,40
El gobierno alivió el control de cambios para evitar que las fuertes compras de dólares que está haciendo el Banco Central emitiendo pesos tengan un impacto inflacionario. Al mismo tiempo, se envía una señal al Fondo Monetario de que intervendrá menos en el mercado, algo que el organismo venía solicitando desde el inicio de las negociaciones.

Por eso ayer se flexibilizaron varias normas para que el sector privado pueda pagar más fluidamente su deuda externa, los importadores puedan negociar con menos trabas la compra de bienes de capital y los exportadores de estos bienes tengan un alivio financiero.

El problema que encuentra hoy el Banco Central es que los dólares tienen un límite para hacer pagos al exterior y esto los hace girar dentro del mercado local con pocas chances de colocación. Por eso, se los venden al Central y, con los pesos que emiten los privados, buscan la tasa de interés a través de la compra de Lebac (Letras del Banco Central) o colocaciones en plazo fijo que dan tasas que equivalen a casi 2% mensual en dólares.

Con las nuevas medidas, se busca alentar la compra de dólares por parte de los privados para no emitir tantos pesos que se pueden trasladar a precios y alentar la inflación. De hecho, ya se nota el encarecimiento de los servicios realacionados con el turismo y de varios artículos de la canasta familiar.

Estas son las medidas adoptadas ayer:

• Se les permite a las entidades financieras tener más dólares al subir el límite de 5% (de la Responsabilidad Patrimonial Computable) a 6%. Esto implica que en conjunto podrán tener 50 millones de dólares más que antes. En total, las entidades podrán tener en cartera u$s 300 millones. La restricción se había impuesto para restarles poder de compra de dólares a los bancos y casas de cambio.

• En lo que hace al pago de deudas privadas al exterior, las empresas, bancos y personas
podrán pagar a sus deudores hasta u$s 150 mil mensuales sin conformidad previa del Banco Central.

• Si el deudor consigue refinanciar la deuda a un plazo promedio de 5 años pagando al contado 10%, otro 5% a los 6 meses y otro 5% a un año, el Central le autoriza el giro de esos dólares.

• Esta última medida no tendrá un gran costo, porque el sector privado no financiero (excluye a los bancos) paga por mes u$s 266 millones contra u$s 300 millones que pagaba el año pasado. Los bancos, a su vez, pagan un promedio de u$s 72 millones mensuales, contra u$s 120 millones del año pasado. Si se observa la diferencia de pagos entre ambos años, se ve que las restricciones no afectaron en gran medida el giro de estas divisas. En realidad, la mayoría de las empresas adujo trabas del Central para no pagar al exterior.

• También se subió el límite de compra de dólares de empresas y particulares de u$s 100 mil mensuales a u$s 150 mil.
La medida es importante, porque las empresas ahora pueden girar al exterior u$s 1,8 millón por año, contra u$s 1,2 millón actual.

• Para las importaciones de bienes de capital, hasta ahora se podían anticipar al exterior como pago u$s 20 mil y el resto había que acordarlo con el Banco Central. Ahora, el saldo se puede pagar sin acordar con el Central, de acuerdo con el siguiente cronograma: entre u$s 20 mil y 100 mil se pueden pagar a 90 días; entre 100.000 y 200.000, a 180 días; y más de u$s 200 mil se permite pagar 35% a la fecha de embarque y el resto con una duración de un año que en la realidad equivale a un plazo de dos años.

• Los exportadores de bienes de capital, por su parte, estaban obligados a venderle las divisas de su venta al exterior al Banco Central dentro de los 180 días. Ese plazo ahora se extendió a un año, cuando la exportación es de hasta u$s 500 mil, y a 2 años, cuando supera esa cifra.

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