30 de enero 2008 - 00:00

Más presión por Iribarne

El gobierno argentino salió ayer a defender la designación de Alberto Iribarne como embajador ante el Vaticano, que, según fuentes diplomáticas, se retrasa en concederle el plácet por su condición de divorciado. Iribarne, que desde diciembre pasado espera el visto bueno de la Santa Sede para asumir la embajada argentina, «es una persona ejemplar», dijo Aníbal Fernández. «No conozco a nadie que circunstancialmente no haya tenido suerte en su matrimonio que tenga que ser condenado por esa razón», fue el argumento del ministro de Justicia.

El Vaticano no ve con buenos ojos que Iribarne esté divorciado, por lo que se demora en aceptar su designación, por la que reemplazará a Carlos Custer, un dirigente sindical vinculado a la Iglesia, quien pidió ser relevado por razones de salud.

También ayer, el canciller argentino, Jorge Taiana, redactó un informe con los nombres de diplomáticos de otros países ante la Santa Sede que están separados o han optado por el divorcio en algún momento de su vida, con el fin de demostrar que la designación de Iribarne no supone una excepción, apuntaron las mencionadas fuentes. De acuerdo con esas fuentes, los actuales embajadores de Cuba, México y Suiza ante el Vaticano son divorciados.

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