2 de mayo 2003 - 00:00

Más que volátiles, hubo votos "voladores"

A 72 horas del acto comicial del domingo y del lunes subsiguiente, muy activo, se conocen detalles de fraude y picardías electorales, algunas vergonzosas, que muestran que los argentinos, en muchos aspectos, seguimos siendo incorregibles. Se calcula que no menos de un millón a un millón y medio de votos fueron fraudulentos o "creados". Aparte de otras tropelías de prensa y profesionales.

Tres días después de realizados los comicios del 27 de abril se conocen muchos detalles de tal trastienda electoral. Algunos fueron detectados y denunciados formalmente. Otros ni los candidatos llegaron a conocerlos y sólo salen a luz ahora por el gozo -intención de cobro por «servicios prestados»- que sienten algunos punteros por sus
picardías.

No pueden ocultarlas y además necesitan mostrarlas al caudillo superior.

Se estima que más de un millón de votos -quizá millón y medio-fueron con fraude o forzados. Representan 5% o 6% del padrón electoral, lo cual hace que no fueran decisivos en el resultado electoral final pero demuestran un activo accionar de punteros que hizo variar algunos porcentuales de los candidatos. Se sostiene, por ejemplo, que el cuarto lugar debió ser en normalidad para Rodríguez Saá sobre Elisa Carrió, que L. Murphy debió tener casi un punto más de los que logró y que debió ser ligeramente más amplia la victoria de Menem sobre Kirchner que los 2 puntos que obtuvo. Porque el más beneficiado en las picardías adulteradoras del resultado, se coincide, fue el candidato del gobierno, sobre todo en el Gran Buenos Aires y en algunas provincias del Sur.

•Coincidencia

«Le hicimos un bien a la elección. Si nosotros no acarreábamos votantes, la enorme cantidad de gente que no fue a votar esta vez (alrededor de 4.500.000 anotados, un récord en 70 años hacia atrás) iba a llegar a cifras de escá ndalo», comentaba un operador de un intendente bonaerense duhaldista.

Puede tener razón el manipulador de votos que termina autoelevándose a un abnegado colaborador constitucional. Ese 23% del padrón que no fue a votar en este 2003 y que es similar en porcentual a 1937, tiene una especial coincidencia: se corresponde con las dos etapas peores de la economía, como si las clases bajas, en su momento de más apremio, no se interesaran por los comicios. O no estuvieran dispuestas a gastarse en un colectivo para cumplir con su obligación de voto. Recuérdese que en Capital Federal el lugar donde votar está estructurado cerca del domicilio, pero en niveles bajos, sobre todo, no está actualizado. Los lugares de votación en gran parte del interior se designan por orden de abecedario y la enumeración corrida de locales y mesas por lo cual el voto a emitir tiene lugar lejano muchas veces.

A eso se agrega en clases medias quienes tampoco registraron el cambio de domicilio y no están dispuestos a costearse el traslado. Más los que perdieron y no renovaron a tiempo su DNI habilitante al voto. Por televisión tres jugadores de un plantel de 20 del club River Plate sostenían que no iban a votar el domingo. Uno dijo: «Salvo que alguien me traiga mi DNI». El otro confesó: «Ni sé donde tengo mi DNI». Por algo los clubes de fútbol, que deben sacar sus equipos al exterior, les sacan los pasaportes a los jugadores y los retienen listos para cada gira.

«
A la gordita (por Elisa Carrió) no le sacamos ningún voto», agregó en pleno Congreso nacional este «operador» bonaerense. No quiso aclarar a quiénes sí le sacaron. De los candidatos grandes casi nadie se queja porque en ese millón o millón y medio hay picardías de varios lados que tenderían a compensarse, aunque todos reconocen que al «aparato duhaldista» en un lugar con tantos electores como el segundo cordón del Gran Buenos Aires nadie lo pudo igualar en la manipulación hacia Kirchner.

El hecho de que no se haya querido instalar para esta elección, ni lo habrá para el 18 de mayo, el moderno «voto electrónico» es señal de que alentaron maniobras. Brasil, que lo utiliza en sus comicios, lo ofreció. Paraguay aceptó y lo empleó. La Argentina lo rechazó. Es una técnica que evita maniobras.

Otro «operador de votos», esta vez menemista, le decía a un periodista que «en el barrio Ezeiza y villas próximas (Gran Buenos Aires) yo moví 4.000 personas a votar, algunas en la Capital Federal, en la sección 22. Hasta tuve que contratar colectivos para traslada r».

En la trastienda sucia de los comicios sorprendió que en algunos lugares el menemismo no tuviera fiscales de mesa, siendo un sector tan fuerte. El«aparato» del candidato riojano es muy pequeño al lado del duhaldista y además como decía este operador-
«no lo tenemos aceitado, hace cuatro años que no somos gobierno y el de 'Negro' (Duhalde) lo tiene hoy ganando a pleno, in clusive nos robó mucha gente activa nuestra».

• Fondos desviados

No lo dicen los operadores, pero trascendió en el Hotel Presidente (sede del menemismo) que hubo cabecillas o punteros que se guardaron el dinero (50 pesos por cabeza) que debían dar de viático a los fiscales. Al no cobrar, muchos no fueron a sus puestos. Francisco de Narváez puso el grito en el cielo cuando desde una mesa de votantes, en plena Facultad de Derecho, notó que no había fiscales menemistas en las restantes.

Quedó evidenciado -y en actas como en Luján- que hubo personas que decían que si no votaban no les iban a pagar los $ 150 del subsidio social que en gran parte es manejado fuera del control estatal. En el colegio Newman, de San Isidro, hay actas asentadas de combis llevando a votar en grupos con DNI falsificados (no los aceptaron). En La Matanza hay asentadas denuncias de vehículos del municipio llevando votantes. No se duda de que, sacando las «internas partidarias», fueron las elecciones con más fraude de los últimos años. El no decidir los ganadores no hace esto menos peligroso el fraude para la democracia porque crea euforias o depresiones para la segunda vuelta, el 18 de mayo.

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