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15 de enero 2003 - 00:00

Menem analiza lanzar desafío final a Duhalde

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Dos iniciativas se evaluaron en la reunión, que se realizó a las 19 en el último piso del hotel de los Elías. La primera, desafiar a Duhalde para que se presente en las elecciones y compita con él directamente. La idea surgió en Punta del Este, de Carlos Corach. El se la planteó a Romero, ante quien defendió su tesis: «Sólo se va a despejar la crisis del peronismo y del país cuando Menem y Duhalde se enfrenten en un duelo cara a cara. Sólo así habrá un gobierno fuerte en el próximo período». Menem ya conocía el razonamiento, que se lo expuso Eduardo Bauzá en La Rioja, hasta donde fue a buscarlo el lunes, acompañado por el vocero Jorge Raventos. Ayer Romero y Pierri reforzaron la idea: «Debe ser algo respetuoso, donde le digamos que la crisis del país y la necesidad de una discusión clara son más importantes que la palabra empeñada; hay que ponerlo a él como el jefe del antimenemismo y pedirle que no se subrogue en personajes secundarios», le dijeron a Menem, quien revolvía el café mirando a un punto fijo.

Sólo Alberto Kohan puso una objeción, razonable: «El problema es que puede darnos un sí, o un 'ni', con tal de postergar las elecciones». Los demás creyeron que la bala entraría en Duhalde. «Le armamos un problema en su propia tropa, que le está reclamando que se juegue y que no los mande a morir debajo de Kirchner... ¿O no vieron la presión que le están metiendo (Luis) Barrionuevo, (Daniel) Basile o (José María) Díaz Bancalari?», sugirió Romero. Menem quedó en definir la jugada y no lo había hecho hasta bien entrada la noche.

La otra jugada del grupo se verificará el sábado que viene. A las 17.30, en la esquina de Avenida San Martín y Dorrego de Florencio Varela, Menem volverá a montar un palco para retomar su campa-ña bonaerense. Cree que es el momento de recorrer en serio la provincia, suponiendo que las huestes del adversario están desalentadas por carecer de un producto atractivo. La provincia de Buenos Aires es la clave de bóveda de toda la jugada duhaldista y los hombres de Menem se regodean con los inconvenientes que aparecieron allí. El primero de ellos es la carencia de un candidato que permita retener el poder en el distrito. Aldo Rico y Luis Patti son la vedette de una provincia en la que Felipe Solá y Juan Pablo Cafiero están atrapados en el laberinto de la inseguridad. Sobre esta herida echó ácido Pierri esta semana, al recomendar (casi irónicamente) que se aplique en Buenos Aires la táctica que Duhalde aconseja para el país: que no haya internas y cada candidato a gobernador, intendente o lista de diputados compita por separado. La consecuencia de esta receta es dinamitar el duhaldismo en todos sus niveles provinciales y municipales y dejarlo sin la posibilidad de bloquear al próximo gobierno con un subloque de legisladores monolítico. Este fantasma se agita con otros, más impresionantes para el oficialismo. Por ejemplo, un acuerdo entre Menem y Rico, relación que mantiene túneles desconocidos para el duhaldismo, por más que los haya abierto un empresario del transporte con gran penetración dentro del gabinete íntimo del Presidente. Solá conoce estas posibilidades y por eso ensayó dos veces un reencuentro con Menem, con bastante fortuna.

Todas estas jugadas fueron analizadas ayer en la suite de Menem, en donde en un momento Rome-ro los inquietó con un dato misterioso: mencionó una versión sobre que Adolfo Rodríguez Saá estaría a punto de desistir de ser candidato. También se agregaron otras especulaciones, referidas sobre todo a los próximos pasos del mandatario. En el entorno del riojano nadie entiende todavía a qué fue Duhalde a Misiones durante el fin de semana. Ni Romero, que habla habitualmente con Ramón Puerta, encontró una respuesta que no incluyera un soberano error político. Bauzá, quien habló en las últimas 48 horas en varias oportunidades con Puerta y con Carlos Reutemann, cree haber descubierto el rédito, muy modesto, de esa visita a Apóstoles: «Duhalde consiguió que el interior del país se muestre prescindente respecto de sus decisiones». Si Duhalde quiere voltear la interna, sólo lo conseguiría con la ausencia de los misioneros, santafesinos, entrerrianos, etc. «Ellos no le van a convalidar sus locuras porque ya firmaron un compromiso para que haya internas; pero tampoco se las van a impedir; si fueran a los congresos y se sumaran a nosotros, para Duhalde es jaque mate», razonó el mendocino.

Dos caminos se abrieron a partir de esa evidencia. Uno lo adoptó Menem y tiene que ver con llevar su caso a tribunales. Anoche resolvió que se presentarán listas el 23 de enero para competir por la candidatura presidencial y también por la jefatura partidaria. El juez Norberto Oyarbide (que ayer decidió no habilitar la feria para resolver el recurso de inconstitucionalidad planteado por Ricardo Monner Sans para las elecciones del 27 de abril) debería, en principio, ratificar la interna del PJ del 23 de febrero.

Duhalde, en respuesta, armará su propio congreso, para dar de baja la interna. Necesita un número no demasiado abultado de congresales. La carta orgánica del PJ permite que, en un segundo llamado a sesionar, la asamblea tenga quórum con 1/ 3 de sus miembros, con la mayoría de los cuales se puede reformar la carta orgánica. De ese modo, apoyado en la prescindencia del interior, el Presidente buscará suspender la interna y facilitar a los distintos candidatos a concurrir a los comicios con los símbolos partidarios. Si Menem se negara dramáticamente a esa alternativa, el mismo congreso serviría para algo más severo: nominar a Kirchner como candidato oficial, llevando a la estructura del partido a la fractura.

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