Carlos Menem terminó anoche de redactar el documento que discutió con los dirigentes del PJ que pasaron el fin de semana con él en La Rioja. Una copia de ese escrito, titulado «Resolver la crisis», fue faxeado a Rubén Marín, vicepresidente del partido, para que lo lleve mañana a la reunión que mantendrá con la cúpula de la concertación a la que ha convocado el gobierno.
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El escrito insiste en la fórmula de la dolarización para resolver la demanda del público sobre los depósitos retenidos en el «corralito». «La dolarización -dice el escrito del ex presidente- ya no es una variante entre otras, sino una opción que se impone por la fuerza de los hechos.» Esa dolarización de la economía, argumenta Menem, puede lograrse aún si el gobierno avanza en la negociación de un acuerdo estratégico con la administración de George W. Bush «que permita -apuesta- destrabar la indispensable asistencia financiera internacional. El presidente Bush acaba de abrir las puertas para ese entendimiento. Esa negociación con la administración republicana de Washington -afirma- demanda la implementación de un programa económico sustentable, que sólo puede basarse en la recuperación de la estabilidad monetaria».
La propuesta del documento de Menem se apoya en la demanda de los depositantes: «El país -dice en su párrafo inicial- tiene que salir ya mismo del 'corralito' financiero que asfixia el aparato productivo. Los depósitos incautados -reclama el ex presidente- tienen que volver a sus legítimos dueños. Y ello es perfectamente posible».
El mecanismo que imagina el documento de Menem es que el país debe llevar adelante una reforma institucional que «posibilite garantizar la solidez de los bancos internacionales instalados en la Argentina utilizando la formidable fortaleza de sus casas matrices». Esa política, aclara, «no puede ser salvar de la quiebra a ningún banco ni grupo de bancos. La decisión política, siempre y en todos los casos, tiene que orientarse hacia la defensa de los derechos de los ahorristas y el fortalecimiento del sistema financiero nacional». Aquí, algunos párrafos del documento:
• No alcanza con una salida técnica para el «corralito». Hay que eliminar de raíz la causa que provocó su implantación. Porque el país atraviesa una fenomenal crisis de confianza interna y externa. Es imprescindible entonces reconstruir rápidamente la confianza nacional e internacional en el presente y en el futuro de la Argentina. Sin la reconstrucción de la confianza, es ilusorio pensar en el crecimiento económico, la reducción del desempleo y el mejoramiento del nivel de vida de nuestro pueblo.
• Hace más de treinta años, en su libro «La hora de los pueblos», Perón nos advertía que «la política puramente nacional ha pasado a ser una cosa casi de provincias. Hoy todo es política internacional, que se juega dentro y fuera de los países». • En su mensaje ante la Organización de Estados Americanos, Bush descartó la posibilidad de éxito de cualquier alternativa de retornar a las políticas de intervencionismo estatal y de proteccionismo y aislamiento económicos previas a la era histórica de la globalización. Subrayó que dicho acuerdo sólo puede tener como bases el fortalecimiento de la economía de mercado, la profundización de la apertura internacional y la realización de las reformas estructurales pendientes.
• En ese sentido, la dolarización ya no es una variante entre otras, sino una opción que se impone por la fuerza de los hechos. Tampoco es un sucedáneo de las reformas estructurales pendientes ni, menos aún, una varita mágica capaz de resolver todos los problemas. Pero sí es la única alternativa viable para inyectar certidumbre y, a partir de allí, confianza, a la economía argentina. • El peronismo es una fuerza política revolucionaria. No nació para eludir responsabilidades ni para llorar sobre los problemas que otros crearon. Nació y vive para afrontar los problemas y resolverlos. Así fue entre 1945 y 1955. Así ocurrió también entre 1989 y 1999. En ambas oportunidades, enfrentó y resolvió los problemas propios de cada época histórica. Hoy, como entonces, llegó la hora de rectificar el rumbo y volver a poner en marcha a nuestra querida Argentina.
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