25 de noviembre 2003 - 00:00

Menem, facturas pendientes

Esta vez, el gobierno de Kirchner tiene razón. Las investigaciones sobre los gastos en los viajes presidenciales de Carlos Menem muestran despilfarro, desaprensión. Lo publicado en un matutino, que incluye las facturas con los montos pagados, evidencia un alto grado de falta de controles mínimos. Es despilfarro gastar 910.000 dólares en un viaje de una semana a Brasil y Gran Bretaña, de los cuales casi 300.000 dólares fueron en vehículos para transportarse. Lo mismo cabe para una factura por más de 215.000 dólares en alquiler de movilidad en Nueva York para poco más de una semana, siempre sobre la base de las facturas presentadas en su momento. También cabe la misma reflexión para propinas del orden de los 8.000 dólares para los mozos y empleados de un hotel sobre las que, además, no existen constancias. Los 400 dólares del golf en propinas para los caddies, en cambio, son menos serio para un presidente de la Nación que juega con personajes de alto nivel.

Exagerado es lo más suave que puede decirse de los gastos verificados en un viaje a Brasil de un día -del 9 al 10 de diciembre de 1998-, donde se pasaron más de 63.000 dólares, en los cuales están incluidos casi 30.000 dólares en movilidad.

El gobierno envió ayer toda la documentación auditada a la Justicia federal. Se busca que, como en el caso del avión presidencial Tango 01, se determine si se falsificaban facturas o se blanqueaban cuentas personales de la numerosa comitiva que acompañaba estos viajes. Aunque los gastos pasados en ese tiempo resulten exageradamente altos, aseguran que no es un delito. En cambio, si se usaron para falsificar facturas y si, en los casos en que no hay boletas, fue parte de una declaración jurada fraguada, esto sí es un delito punible. Fue el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrill i, quien detectó por lo llamativo los abultados montos que se habían pagado en hoteles y movilidad en el extranjero.

• Comprobaciones

Para peor, el gobierno ha empezado a hacer las comprobaciones en forma práctica. Por ejemplo, con un viaje presidencial de Menem a Bolivia. Los que proceden empíricamente -con la visita de Kirchner a Santa Cruz de la Sierra hace poco- advierten que un viaje de éstos puede demandarle al Presidente, utilizando el Tango 01, alrededor de 3.000 dólares. Mene m, por un viaje semejante en 1998 gastó, según los comprobantes presentados, 41.000 dólares. Este «leading cas e» se completa con el rubro «gastos del President e». Un gasto considerado normal, aunque no se aclara bien en qué, rondaría los 800 dólares. En aquel mismo viaje a Bolivia, Menem facturó por 32.706 dólares.

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