12 de mayo 2003 - 00:00

Menem insiste por voto del conurbano

Volvió el sábado Carlos Menem a Don Torcuato. A dos cuadras de la quinta de Armando Gostanian, donde estuvo seis meses con prisión domiciliaria, el ex presidente encabezó un encuentro con fiscales para pedirles, a una semana del ballottage, un «último esfuerzo» por «el bien de la Patria».

En el Club Caza y Pesca, sobre la Ruta 202, Menem reunió a 3.000 personas que el domingo lo ayudarán a fiscalizar la elección en un puñado de distritos del conurbano norte, parte de la maquinaria que el menemismo activará el 18 para, advierten, «impedir nuevas maniobras fraudulentas».

El mismo mensaje Menem llevará hoy a La Matanza y mañana a San Martín, en la ronda final de la campaña electoral que el riojano decidió enfocar en la provincia de Buenos Aires y especialmente en el conurbano, donde el 27 de abril perdió por casi 10 puntos.

Con Eduardo Duhalde al acecho, que lo torea diciendo que bajará su candidatura, Menem desestimó las campañas en contra y aseguró tener en sus manos sondeos propios que lo dan ganador.

• Escoltas

En la caravana electoral, el riojano estuvo escoltado por parte de su eventual gabinete: Paula Spátola, de Seguridad; Francisco De Narváez, de Desarrollo Social; y Carlos Torres, de Trabajo. Además, lo secundó Fernando Galmarini, que antes había armado un encuentro con 550 fiscales de El Tigre.

Menem hizo de esas reuniones un ítem clave: está convencido -aunque varios de sus laderos no lo comparten- de que en Buenos Aires falló la fiscalización y que fue esa cuestión, no otra, la que le permitió al duhaldismo regalarle 350 mil votos de diferencia a
Kirchner.

«En la provincia hicimos la mejor elección de la historia»,
lo retrucan, cuando no escucha, los encargados de los controles en Buenos Aires.

De todos modos, a pesar del cortocircuito,
«los Albertos», Kohan y Pierri, aceptaron unificar posturas para montar un comando único -pactado el lunes pasado en la fundación Unidos del Sur, de Francisco de Narváez- que se dedicará el domingo a controlar la elección y el escrutinio en la provincia.

• Además de los 27 mil fiscales comprometidos, que esta vez cobrarán $ 75 por su tarea, se sumará otro equipo de 7.200 fiscales que se repartirán de a dos en las 3.200 escuelas usadas como puntos de votación en Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Esos delegados estarán en contacto con un comando central que concentrará la información respecto de la eventual ausencia de fiscales del menemismo o si se registra algún tipo de irregularidad en la elección. Los 1.000 restantes estarán preparados para
«salir a cubrir baches» en la red de fiscales.

• En tanto, para reaccionar ante cualquier tipo de anomalía durante la elección, habrá un grupo de abogados y escribanos pululando por distintos puntos del conurbano y de la Capital, que actuarán ante la sospecha de hecho irregular.

• También, para reforzar ese control, el menemismo largará a la calle varios comandos de camarógrafos que se dedicarán a registrar cualquier irregularidad que se detecte durante los comicios.

• Esta logística preventiva estará coordinada desde un comando central que, a su vez, estará ramificado en 43 locales desparramados por la Capital y el conurbano, donde se concentra 30% del padrón electoral nacional.

Este operativo se diseñó desde el comando unificado del menemismo bonaerense donde conviven emisarios de Kohan y Pierri, que coordina
Antonio Riccilo y tiene un cuarteto de conducción: Dardo Otonelo y Juan Estanciero por Pierri, y Daniel Lalín y Alberto Oliva por Kohan.

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