28 de enero 2003 - 00:00

Menem: la música que más le gusta

«Hay una gran dispersión y si se quiere confusión sobre la perspectiva electoral argentina, si uno se atiene a las encuestas. Pero lo contundente es que 50% de la población cree que Carlos Menem será el futuro presidente del país. Por eso sería tan interesante que nos dijera qué está pasando y qué va a pasar en la Argentina.» Así abrió ayer Essthanios Paradellis, representante de Grecia en la Argentina, el almuerzo de Menem con los quince embajadores de la Unión Europea, que se celebró en la sede de ese país, escogida por el hecho de que los griegos ejercen hoy la presidencia pro tempore de Europa. A la reunión el ex presidente concurrió acompañado por Diego Guelar, quien se perfila como el canciller de una eventual gestión del riojano a partir del 25 de mayo que viene.

Variadas definiciones del candidato, aunque todas con algún grado de imprecisión, como sucede en las campañas. «¿Es liberal? ¿Es peronista? ¿Qué es usted?» le preguntaron los europeos, inquietos siempre por ese monstruo para la ciencia política que es el peronismo. «Soy justicialista, pero un justicialista del siglo XXI». A continuación, sobre todo en el contexto que impuso el congreso de Lanús del viernes pasado, otro interrogante: «¿Cuántos peronismos existen?». Menem contestó que «uno solo, más allá de las diferencias de matiz que siempre existen. ¿Quién se acuerda hoy de las diferencias de los años '70, que hasta fueron sangrientas?».

El representante de la Unión, Vittorio Allocco, se inquietó por la dispersión actual, más que la histórica. «¿Cómo van a hacer para que convivan proyectos tan distintos?» le preguntó este italiano. «Yo no sé de proyectos distintos porque no conozco otro proyecto que el nuestro» contestó el riojano, con una sonrisa. Advirtió después que «todo se concilia cuando se empieza a gobernar y el país se recupera», algo parecido a aquello de que «la víscera más sensible es el bolsillo» que predicaba Juan Perón. Dio un ejemplo de diferencias que se pueden conciliar y mencionó al ALCA y el Mercosur, lo que interesó especialmente a los comensales. «¿Si usted tuviera que optar, por cuál optaría?» le preguntó Allocco. «No son opciones, alternativas. Se trata de dos maneras complementarias de insertarnos en un mundo globalizado». Ante la insistencia, remató: «Yo quiero el ALCA pero soy de aquí, soy del Mercosur, que contribuí a fundar».

La mayor dureza de Menem apareció cuando le preguntaron por el acuerdo con el FMI. «Es un acuerdito» calificó, a lo que Guelar agregó: «Es un acuerdo tan chico que es casi un noacuerdo». Sin embargo los dos destacaron la actividad que habían aplicado a que el acuerdo se alcanzara. «Yo le mandé cartas a los presidentes de los tres organismos multilaterales para que se aprobara» recordó el ex mandatario.

A propósito de ese entendimiento, había una pregunta cantada tratándose de europeos: «¿Qué va a suceder con las tarifas?». Guelar salió al cruce: «Es un problema que debe resolver la actual administración, rápidamente». Pero Menem vaticinó: «Pero eso no va a suceder y nos dejarán también ese problema a nosotros, que terminaremos dándole una solución favorable para todos».

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