15 de julio 2002 - 00:00

Menem lanzó dolarización en dos años y un IVA de 15%

La dolarización podría darse en un proceso de dos años, mientras se negocia con el Tesoro norteamericano y se implementa una nueva convertibilidad donde se permitiría el pago de salarios e impuestos en la moneda norteamericana. El IVA bajaría a 15% y los aportes patronales, en 38% en un proceso gradual de cuatro años. También en cuatro años la Argentina redefiniría su relación dentro del Mercosur y avanzaría en un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos similar al que está negociando actualmente Chile. Se permitiría una banca offshore, y las entidades financieras negociarán directamente con sus clientes la devolución del dinero. Para el resto habría un bono compulsivo, pero a no más de cinco años y manteniendo la moneda de origen.

Con estas conclusiones, los principales asesores económicos que acompañarán a Carlos Menem en su intento de volver a ser presidente de la Argentina definieron los contenidos de las ideas fuerza que el ex jefe de Estado llevará adelante en la primera etapa de la campaña electoral. Más allá de que casi ninguno haya concurrido el sábado al seminario de Pilar para discutir propuestas económicas, comenzó a armarse un equipo para una eventual tercera gestión menemista.

El ex presidente bendijo entre el viernes y el domingo, más telefónica que personalmente, el contenido, las propuestas y el equipo económico para sus próximos pasos políticos.

•Equipos

Así, Pedro Pou, Roque Fernández, Pablo Rojo, Rogelio Frigerio (n), Diego Estévez y Jorge Avila (la flamante incorporación para los equipos del ex presidente desde este fin de semana) como primera línea; y con un segundo nivel (no en calidad, sino en grado de participación eventual) formado por Miguel Kiguel, Pablo Guidotti, Félix Peña y Samuel Musicansky; quedaron ya como eventualmente responsables de la economía si las urnas acompañan a Menem.

El contenido de los cuatro capítulos sobre los que trabajan los economistas que acompañan a Menem son los siguientes.

Dolarización. Nuevamente quedó definido el compromiso de Menem de dolarizar la economía. Esta voluntad es compartida por sus economistas, pero con diferencias de grado, sobre todo en la aplicación temporal de la moneda norteamericana. Un primer grupo, encabezado por el ex presidente del Banco Central Pedro Pou, plantea que la dolarización sea inmediata y que en lo posible sea el gobierno actual, luego de un triunfo menemista lógicamente, el que decida la medida legal. Sin más, la Argentina pasaría a tener al dólar como moneda de curso corriente y el peso desaparecería con el tiempo.

•Convertibilidad

Otro grupo, encabezado por Roque Fernández, Pablo Rojo y Pablo Guidotti, tiene otro criterio. La dolarización en este caso debería tomarse luego de un período de negociaciones con el Tesoro de los Estados Unidos que podría durar dos años. Este requisito sería imprescindible para que en el resto del mundo la dolarización argentina sea tomada como una medida seria. En este esquema transitorio de dos años (eventualmente desde mayo de 2003 hasta mayo de 2005), se debería adoptar una nueva convertibilidad (al precio que marque la tasa de cambio de ese momento, pero que no debería ser mucho más lejana que 3,5 o 4 pesos). El cambio fundamental con el esquema anterior de 1 a 1 es que en esta oportunidad se permitiría el pago de impuestos y salarios en dólares, un paso que Domingo Cavallo no quiso tomar en octubre del año pasado.

Reforma impositiva. Aquí se propone otro cambio radical en cuanto a la situación actual. La propuesta es llevar en un plazo de cuatro años el IVA de 21 por ciento actual a 15 por ciento en 2007. También se buscaría reducir en el mismo período los aportes patronales en 38 por ciento. En ambos casos, la lógica sería aumentar el salario de bolsillo de los empleados, sin la necesidad de incrementar artificialmente la emisión de moneda. Estas reducciones se compensarían con la eliminación también gradual de todas las exenciones impositivas vigentes, comenzando por imponer un tributo a la renta financiera y las ganancias bursátiles; un punto que siempre fue tabú durante las primeras dos gestiones de Carlos Menem. También se quiere gravar con la totalidad del impuesto al transporte, a los espectáculos, al deporte y al resto de los sectores que todavía tienen ciertos beneficios. En la propuesta se piensa, además, en descentralizar la recaudación, delegando a las provincias la recaudación de los impuestos a las Ganancias y Bienes Personales a las personas físicas; para compensar la eliminación de los tributos a los Ingresos Brutos y Sellos que cobran las provincias. Estas tendrían, además, la posibilidad de disponer rebajas (no alzas mayores a 35 por ciento) en la alícuota máxima de este impuesto, para favorecer la radicación de personas físicas.

•Mercosur

Acuerdo con los Estados Unidos. El esquema elegido para presentar es el que actualmente negocia Chile: mantener cierto contacto dentro del Mercosur, sobre todo político continental, pero avanzar en la posibilidad de un tratado de libre comercio con los Estados Unidos. Obviamente esto implicaría un cambio en la situación institucional del Mercosur, volviéndolo a la etapa de área de libre comercio en lugar del proyecto, algo fallido, de una Unión Aduanera Imperfecta. Según los técnicos que trabajan en la idea, esto permitiría mantener los beneficios de la apertura del mercado brasileño (sobre todo en autos y alimentos), pero con la posibilidad de acceder al mercado norteamericano.

«Corralito». Lógicamente es donde menos pública quiere aparecer la propuesta de los hombres de Menem. Básicamente se trataría de permitir por ley la posibilidad de que los nuevos depósitos de los ahorristas tengan garantía fuera del territorio nacional (banca offshore), con lo cual desaparecería el miedo a una nueva no devolución de fondos. Los mayores «acorralados» negociarían directamente con los bancos un esquema de devolución, mejor que el actual. Para los pequeños ahorristas, se aceleraría la devolución. Para los que tengan su dinero en bancos que cierren o los que no lleguen a algún acuerdo con las entidades financieras, se emitiría un bono compulsivo en dólares a no más de cinco años o en la moneda de origen.

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