Carlos Menem no visitó todavía a Emir Yoma. El ex presidente lo negó. Incluso en Gendarmería se desmintió la visita. Pero no fue obstáculo para que las tapas del martes de "Clarín", "La Nación" y "Página 12" titulen con el inexistente encuentro y citen entre comillas frases que Emir Yoma le dijo a Menem como "voy a prender el ventilador". Igual que un relato de Borges, se encadenaron situaciones inexistentes que aparecían como reales. Se podría calificar de periodismo de anticipación o de realismo mágico, tal vez. Quizá para algunos de los periodistas haya sido difícil escribir esta nota de hechos que no ocurrieron, pero no es éste el caso del monopolio "Clarín", acostumbrado a cambiar la realidad para complacer al poder que alimente su crecimiento o perdone sus deudas.
Tanto Carlos Menem como el comandante Hugo Miranda y el propio juez federal Jorge Urso desmintieron ayer que el ex presidente haya visitado a EmirYoma en su lugar de detención en el Escuadrón Buenos Aires de Gendarmería, como titularon en tapa el monopolio «Clarín» y sus diarios adláteres «La Nación» y «Página/12». «Vengo a desmentir esta versión, que es medio confusa. Yo voy a ir a visitar a Emir Yoma y todo el mundo se va a enterar, no tiene sentido ocultar una cosa así», se molestó Menem por radio para adjudicarles a esos diarios que «no deben tener mucha información para difundir, para que la gente menos avisada los compre». Después reivindicó a su ex cuñado y a las visitas que le efectuaba cuando el ex presidente estuvo preso en Magdalena por el Proceso Militar.
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Sin la adjetivación contundente de Menem, también lo negaron el jefe de la Gendarmería y el juez que investiga. «No sé de dónde salió esa información, pero Menem nunca estuvo en el Escuadrón Buenos Aires visitando a Yoma. Esas afirmaciones son falsas», dijo el comandante Hugo Miranda. A su vez, Urso le dijo a este diario que no tenía ningún conocimiento de que esa visita se haya concretado pese a que la Gendarmería le informaba cada hora sobre las novedades en el lugar de detención de Yoma. En tribunales, las sospechas se focalizaron sobre el abogado defensor, Mariano Cúneo Libarona, conocido por sus tácticas de máxima tensión para lograr resultados judiciales. El profesional no vaciló ayer en pedir la citación de James Cheek después de que, en otro título sensacionalista, el monopolio «Clarín» le dio amplio crédito a una acotación de Sarlenga que relaciona al ex embajador norteamericano con la venta de armas.
La jornada de ayer se caracterizó por la falta de resoluciones judiciales de peso aunque por ello no fue menos intensa. Urso continuó con su gira por los despachos oficiales para lograr el apoyo institucional del gobierno: como anticipó este diario, se reunió con el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini para pedirle que gestione el levantamiento del embargo informativo que Washington le ha impreso a esta causa. En esa línea, Carlos Stornelli apoyó a Urso y la emprendió contra el Departamento de Justicia, a quien le reprochó haber «bloqueado sistemáticamente» información sobre este caso.
El canciller comprometió gestiones para que le lleguen los informes de la cuenta Daforel en el MTB Bank de Nueva York, por la que circularon los $ 400.000 que Diego Palleros dice haberle remitido a un «alto ex funcionario». Urso podría viajar a los Estados Unidos, sólo si el gobierno le da luz verde sobre la existencia de resultados concretos porque no quiere correr el papelón de volver con las manos vacías después de haber tensado la cuerda al máximo con la sorpresiva y fulminante detención de Emir Yoma. Ayer, el juez lució un poco más relajado que las anteriores jornadas en la que la presión del caso parecía envolverlo.
En su juzgado, la actividad fue escasa: Muhammad Yalal Nacrach -sobrino de Yoma y presidente de la empresa El-than Trading Co, off shore del grupo empresario-no pudo declarar como estaba previsto por la superposición con la agenda del juez. Tampoco lo hizo, Pedro Pou. El presidente del Banco Central debía informar sobre la demora en entregar los requerimientos judiciales sobre Daforel, pero no concurrió al juzgado aunque el propio fiscal -duro con algunos sectores del anterior gobierno-justificó el trabajo y la tardanza de la autoridad monetaria en entregar esos informes.
La jornada no podía finalizar sin que la camarista Luisa Riva Aramayo tuviera que dar explicaciones a sus pares sobre el «grotesco» que protagonizó el pasado lunes, cuando visitó a Carlos Corach. En una tensa reunión con Martín Irurzun, Horacio Cattani, Eduardo Luraschi y Horacio Vigliani escucharon en silencio las controvertidas explicaciones de la jueza, quien primero negó el encuentro y después lo aceptó pero lo justificó por la inminencia de las Pascuas. Claro que al ex ministro del Interior lo felicitó porque esa celebración de los católicos también se comparte con las personas de religión judía. En ese marco la DAIA reprochó duramente a Karim Yoma la comparación del martirio de Ana Frank con la detención de su hermano.
En cambio Corach -más serio, pero no menos irónico- aceptó la reunión con Riva Aramayo, pero la diferenció con otra que tuvo con Cúneo Libarona -al parecer atiende asuntos penales del estudio del senador porque su especialidad es Derecho Laboral-, a quien le habría recomendado no politizar la causa Yoma. Ayer, Corach confirmó que había visitado a Emir y confió en su inocencia, al igual que en la Justicia.
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