Causa de persecución al Grupo Indalo: Macri no quiere que la justicia investigue

Política

La jueza María Servini ya tiene en su poder el entrecruzamiento de llamados entre el ex Presidente y los miembros de la llamada Mesa Judicial. Macri prepara la embestida para objetar el análisis de la prueba obtenida.

La defensa del expresidente Mauricio Macri apuntará a bloquear las pruebas obtenidas del entrecruzamiento de llamados que ordenó la justicia en el marco de la causa por presunta persecución al Grupo Indalo. El resultado de esa medida ya está en poder de la jueza María Servini y fue ratificada por la Cámara Federal que se negó a pronunciarse sobre la nulidad que había pedido el abogado Pablo Lanusse.

Es por eso que Macri afila una estrategia en la que buscará objetar el nuevo período que definirá el lunes la magistrada para valorar cuáles fueron los circuitos de comunicaciones entre el expresidente y parte de la denominada “Mesa Judicial M”, en momentos clave del trámite del expediente de Oil Combustibles y cuando los empresarios Cristóbal López y Fabián De Sousa fueron detenidos. Hay alrededor de una treintena de hechos que serán definidos por la jueza, con un margen de días previos y posteriores donde se valorará la prueba. Contra esto, la defensa de Macri buscará nuevamente truncar la investigación.

La decisión de la Sala II de la Cámara –encabezada por Martín Irurzun- volvió a encomendar a Servini que defina un período más acotado que el inicial de casi 3 años y medio del mandato de Macri, luego de que prosperara, sumando al voto del juez trasladado Leopoldo Bruglia, una queja del ex Presidente alegando invasión en su intimidad. Pero, a pesar de la ambigüedad de su redacción, ratificó el rechazo al planteo de nulidad de la medida interpuesta por Lanusse. Y le terminó por dar la razón a la jueza respecto de que no debía destruir los informes de entrecruzamiento provistos y encargados a la Dajudeco. Fue un dardo por elevación dado que la Cámara buscó eximir de responsabilidad futura al organismo que realiza las intervenciones telefónicas de cualquier filtración por el contenido de los reportes sobre con quiénes se comunicaba Macri. Esto podría exceder la causa Oil, dado la frecuencia de contactos que se derivaban radialmente desde las máximas autoridades del Poder Ejecutivo hacia los asesores ligados a la Mesa Judicial y eventualmente con magistrados a cargo de causas sensibles por involucrar objetivos políticos, como el caso de Oil. Irurzun además, está a cargo de la Dajudeco.

Los nuevos lineamientos que fijará la jueza de acuerdo a la instrucción de la Cámara serán nuevamente objetados por Macri con dos ejes. El doble sentido es por un lado bloquear el avance de la causa en manos de Servini pero también evitar que parte del lapso indicado en el nuevo período alcance a ser valorado como prueba porque podría disparar nuevas líneas de investigación. El primer paso de esa estrategia fue este viernes hacer trascender mediante voceros ligados al expresidente que había un nuevo freno de la Cámara al entrecruzamiento y que esto implicaba su suspensión.

Del proveído de la Cámara surge que precisamente le subrayan a la jueza que hizo bien en no destruir todo el informe remitido por la Dajudeco. Es decir, que ya está en su poder. Lo que debe hacer la jueza es valorar la prueba en un período más acotado dentro de los elementos con los que ya cuenta, algo que ya había sido analizado por la Cámara al momento de considerar que la medida de prueba que solicitó Servini era inapelable, más allá de la protesta del expresidente.

Ante ese escenario, Macri embestirá nuevamente cuando se conozcan las fechas en donde se valorará la prueba en escritos que están preparando sus defensores.

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