Por unos minutos, Mauricio Macri le arrebató a Roger Noriega el rango de enemigo público número uno del gobierno. Las críticas del empresario a Néstor Kirchner por «construir poder» persiguiendo «el pasado» generaron una respuesta del ministro Aníbal Fernández. «El Presidente, una vez que se hizo cargo del Poder Ejecutivo, tomó decisiones que son profundas y las tomó sin dudar y con mucha responsabilidad -dijo Fernández-, es por eso que no mira al pasado por nostálgico. Mira al pasado cuando no se han cerrado las heridas como corresponde.»
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Anteayer, Macri estrenó su rol de opositor explícito al cuestionar al santacruceño porque, dijo, su «agenda permanente es buscar culpables por todo lo que ha ocurrido» y, en paralelo, porque «no es permeable a las sugerencias y las críticas».
Y el Fernández bonaerense le respondió: «El Presidente es un laburante y tiene las orejas bien abiertas para conocer cuáles son las necesidades de los argentinos y también quiénes son los generadores de la riqueza».
Y agregó: «Si lo que quiere decir Macri es que Kirchner no es permeable a las coimas, tiene razón, no es permeable a las cometas y a las coimas».
También, un kirchnerista porteño salió al cruce del ex candidato a jefe de Gobierno por Compromiso para el Cambio. Lo hizo Héctor Capaccioli, secretario de Descentralización y Participación Ciudadana de la Ciudad, ladero del jefe de Gabinete, Alberto Fernández. «No hay reconciliación posible con la sociedad si no se resuelven los problemas que aquejan a la gente y si no se encuentra a los responsables del país que nos dejaron», se despachó Capaccioli. «Macri se equivoca si pretende que el presidente Kirchner no cumpla con normalizar el país, que es una convicción que él tiene y comparte con la mayoría de la sociedad», dijo.
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