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15 de octubre 2007 - 00:00

Morales advierte por complicación fiscal

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Gerardo Morales ayer en Mar del Plata, donde volvió a remarcar que lo primero que harán cuando asuman con Roberto Lavagna, si finalmente eso sucede, será controlar la inflación.
«Estamos cruzando el desierto con una anchoa como todo alimento.» Así definió ayer el radical Gerardo Morales, compañero de fórmula de Roberto Lavagna, su paseo de campaña del fin de semana por la costa bonaerense. Fue un reproche al despliegue de afiches, folletos, combis y parlantes con el nombre de Cristina de Kirchner que inundan la provincia en estas últimas semanas antes del 28 de octubre. Pero en realidad, la protesta tenía otro sentido: el lavagnismo se queja porque aún no ha recibido el total de los fondos oficiales para la campaña, que recién esta semana les terminarán de llegar. Para este último tramo, el binomio de UNA se dividió tareas: Lavagna se ocupará de la Ciudad de Buenos Aires, algo del conurbano y los medios y Morales girará por todo el país. Algo similar está previsto para el cierre de campaña, con caravanas por los partidos más cercanosa Buenos Aires. Frente al despliegue del kirchnerismo en la provincia, el radicalismo optó por distribuir un discurso en base a los números con que toda la oposición insiste en la provincia de Buenos Aires. «Cuidado con lo que eligen, el frente fiscal está más que complicado», repitió Morales en toda la costa bonaerense y atacó la gran «caja» con que contó el gobierno durante los últimos años: «Hay que redistribuir los excedentes de recaudación con los porcentajes de la coparticipación -es decir, hoy a 65% y 35%- y coparticipar las retenciones a las exportaciones. El 50% debe quedar para la provincia que produce la exportación y deberá estar destinado a obras». Es el discurso a medida de una provincia que reclama desde hace años que se le incorporen a la coparticipación al menos 9 puntos más que los recibe actualmente. El tema económico ya es casi excluyenteen la campaña, y en especial la inflación. De hecho, el viernes pasado Morales volvió nuevamente con denuncias, después de reunirse con la Cámara de Comercio en Río Grande, Tierra del Fuego: «Coincidimos con los comerciantes y empresarios fueguinos en que el acuerdo de precios no sirve para enfrentar la inflación». El tema de la obra pública no es menor en Buenos Aires. Felipe Solá sabe que mientras en los primeros cinco meses del año su provincia recibió $ 90 millones para manejar obras, a Santa Cruz le tocaron $ 400 millones en el mismo período.

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Por la dudas, el lavagnismo le tiró también una advertencia a Daniel Scioli sobre lo que la Casa Rosada le tiene preparado para su mandato: en el proyecto de Presupuesto Nacional 2008 le recortaron a la provincia de Buenos Aires $ 600 millones en el pago del Fondo de Incentivo Docente y el Fondo de Compensación Docente. Para este año de campaña la cifra había sido $ 1.000 millones y para 2008 será de sólo $ 400 millones. La gira de Morales -después de Pinamar, Mar de Ajó, Mar del Plata y Dolores, donde vio el partido entre Los Pumas y Sudáfrica junto a un grupo de chacareros- seguirá hoy afuera de territorio bonaerense: Trelew; mañana Tucumán y Salta -en ambas cruzará caminos con Elisa Carrió-; el jueves Río Gallegos y el viernes La Pampa. Pero aunque Lavagna se quede en Buenos Aires, no está exento de problemas. El sábado su vocero, Alejandro Rodríguez, denunció que la comitiva del ex ministro fue amenazada en Caseros, justo en el medio de ese universo del conurbano que el propio candidato afirma haber conocido a fondo recién durante la campaña.

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