8 de julio 2005 - 00:00

Mordaz, al aludir a Duhalde

El agresivo discurso de Cristina de Kirchner anoche en La Plata tuvo dos ejes. Primero, elogiar la tarea de su esposo, a quien se dirigió en forma personal, pero en público llamándolo «Usted presidente». El otro eje fue una andanada de ironías sobre Eduardo Duhalde, sus no cumplidos anuncios de retirarse, el recuerdo de la muerte de los piqueteros y el clásico ataque a la década de los años '90. Aquí los párrafos principales del discurso:

• «Me tocó decir que Néstor Kirchner no iba a ser títere de nadie, por más que alguien lo intentara después. Hoy por allí ese mismo periodista lo acusa de hegemónico, porque queremos que los ciudadanos expresen su ratificación en el voto.»

• «El principal logro en estos dos años fue haber reconstruido nuevamente la confianza en las instituciones. Por primera vez en la historia del país, terminamos debiendo menos que antes a los organismos de crédito internacional, 67 mil millones de dólares menos. Se han creado además dos millones y medio de nuevos puestos de trabajo en la Argentina y tenemos cinco millones menos de indigentes.»

• «No aguanto más el cinismo, la hipocresía: no es obligación ser diputados o funcionarios, todos y cada uno de los que están es porque quieren estar. Ese país que a usted le tocó abordar para administrar y gestionar, este país al que es cierto que le falta mucho, es posible.»

• «A usted Presidente, le quieren torcer el brazo para volver a apoderarse de la rentabilidad de los argentinos. Cuando a alguien se le interponen escollos institucionales, no se hace política, sino que es la película 'El Padrino'. Sabe que le quieren torcer el brazo. No porque tenga malos modales o los sacos cruzados. Se lo quieren torcer porque quieren volver a apoderarse de la rentabilidad de los argentinos, porque saben que usted representa los intereses de millones de argentinos. Saben que no van a poder y por eso lo van a atacar más duro todavía.»

• «El anterior gobierno tuvo que adelantar las elecciones por la muertes de dos piqueteros en el Puente Pueyrredón; parece que algunos se olvidan.»

• «Acá hubo una clase política que resignó en otros el manejo de la economía en base a la receta que nos dictaban desde afuera.»

• «Más que de una provincia o de un partido político, se trata de la Nación. No es cuestión de un hombre o dos, o de cuatro o cinco mujeres, sino de que se comprenda que los argentinos no quieren más tutelajes.»

• «Cada vez que los argentinos se unen por encima de las banderías políticas, se logran los objetivos.»

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