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12 de octubre 2005 - 00:00

Moria, a la noche, de asado con los "gordos"

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Moria Casán

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Casán podría haber replicado la ironía de Mangone. Decir, por ejemplo, «yo que he pasado mi vida en la picaresca de la revista porteña, siento que entre ustedes, sindicalistas de mi país, no he cambiado de ambiente». Pero, en homenaje a la cordialidad de la mesa, no se confesó de esa manera. La charla tomó otro itinerario.

Moria habló largamente de su dedicación a la lucha contra el maltrato doméstico. Contra lo que pensaban los demás comensales, demostró una amplia versación: dio cifras, porcentajes, explicó la psicología que está detrás de una mujer golpeada dispuesta a tolerar ese maltrato silenciosamente, tal vez por años. Llegó, casi, a conmover. Increíble en ese ambiente, donde el feminismo está condenado «porque es cosa de mujeres». Como todo el mundo sabe.



Aunque, se comentó esa noche, a «la Pantera» de ese barrio le fue muy bien en la recorrida que venía de realizar por allí. No fue en vano haber inmortalizado a Rita Turdero. Casán, no podía ser distinto, enamoró a los gremialistas que se lanzaron sobre el asado esa noche, en las proximidades del hipódromo. No sólo por su chispa, también por algunas definiciones políticas. Por ejemplo: «Muchachos, no se olviden que a éstos Perón los echó de la Plaza». «Estos», ni hace falta aclararlo, son los funcionarios del gobierno. Y el recuerdo no pareció una frase aprendida para la ocasión. Casán es Casanova, la hija de un soldado del Ejército que, por esa condición, estuvo interesada desde chica por las tirrias entre derecha e izquierda de la peripecia argentina. A los dueños de casa ese recuerdo de la excomunión de los montoneros, producida por el asesinato del entonces secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci, les pareció un homenaje.

Es cierto que las mejores ráfagas verbales de Moria fueron otras. Insistió con que «Carrió es Nostradamus con poncho», un hallazgo que repite a menudo Rafael Bielsa, a quien la vedette sigue destacando por sus corbatas.

También habló de Carlos Menem, respetuosamente. «Le tengo aprecio, ingresé en la política por él, pero en los últimos tiempos no hemos tenido contacto alguno. Está muy enfrascado en La Rioja, igual que yo aquí, en Buenos Aires.»



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