El rompehielos británico HMS Endurance suspendió la escala técnica en Ushuaia que tenía programada a su regreso de la Antártida. El contralmirante Guillermo Estévez, jefe del Área Naval Austral, dio a conocer la cancelación del ingreso del buque inglés sin mencionar los motivos. Si bien la Armada Argentina, anfitriona del navío británico, no informó la razón del cambio en la derrota del Endurance, se sabe que su comandante, el capitán de navío Robert Tarrant estaba preocupado por una falla recurrente en el timón. La anomalía del sistema de gobierno del buque requiere atención especializada que no está disponible en el puerto de la capital fueguina.
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El presidente de un centro de veteranos fueguino, Osvaldo Hilliar, atribuyó el hecho a las expresiones de repudio a la visita del navío inglés que días antes había lanzado su grupo de ex combatientes junto a otro con asiento en la ciudad de Río Grande.
Sí entró puntual, en cambio, el rompehielos ruso Vassilly Golovnin, contratado por el gobierno para suplir al incendiado Almirante Irízar y fue recibido por una comitiva de funcionarios nacionales y de la provincia de Tierra del Fuego. Luego de conocerse el siniestro del Irízar y la incapacidad del país de llevar adelante la campaña antártica, Londres ofreció la cooperación del HMS Endurance. La Cancillería y el Ministerio de Defensa consensuaron que la mejor política era continuar con la independencia y tercerizar el apoyo logístico. Aunque aceptaron otros ofrecimientos como el de Brasil y su buque polar Ary Rongel y el de China con su rompehielos Xuelong (sólo lleva carga simbólica).
El buque inglés tenía programada para el 26 de enero la escala técnica en el puerto austral que se extendería por cinco días. El actual HMS Endurance es homónimo del que participó en el conflicto de 1982. Iba a ser la segunda visita a la capital fueguina luego de la finalización de la guerra. En 2006, el 24 de enero de aquel año, el Endurance amarró y la tripulación compartió un homenaje a los caídos en la plaza Malvinas Argentinas, junto con autoridades del gobierno de Tierra del Fuego, veteranos del Centro de Ex Combatientes de Malvinas en Ushuaia (los mismos que ahora rechazaron su presencia) y marinos criollos. Fue un acto histórico con colocación de ofrendas florales entre argentinos e ingleses. Sólo se había manifestado en contra una agrupación de bomberos voluntarios de la ciudad austral. Ahora, la movilización de aquellos mismos veteranos -quizá atizados por la política bipolar del gobierno con el Reino Unido- habría disuadido al Endurance de entrar al puerto fueguino. Sea como fuere, hasta la presunta falla técnica del sistema de gobierno del rompehielos británico, esta vez, no encontró cabida en territorio argentino. Y eso que también en 2006 (marzo) este navío fue asistido por personal de los talleres de la Base Naval de Puerto Belgrano a raíz de una avería del timón. Claro que en los informes al alto mando de la Royal Navy del capitán de entonces, Nick Lambert, se moderaron los inconvenientes y demoras en la reparación debido a protestas gremiales de ATE contra la ministra de Defensa Nilda Garré. Pero el buque se vio obligado a eliminar dos puertos de su programa oficial de visitas.
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