3 de enero 2003 - 00:00

Negocian hoy menemismo y duhaldismo elección o lemas

La interna del Partido Justicialista para la designación de la fórmula presidencial partidaria para la elección general del 27 de abril ya no se duda que es el tema más importante para el futuro del país y su posibilidad de salir de la crisis. Excede por sus consecuencias largamente la simple ambición de políticos peronistas, aunque esto esté detrás. Eduardo Duhalde no quiere que el candidato del PJ sea Carlos Menem y, si no puede evitarlo, porque las encuestas serias marcan que va a ganar en la interna, quiere que asuma lo más debilitado posible políticamente. Por eso, ahora propicia que todos los candidatos del PJ vayan directamente a la elección general sin interna. Pero la mayoría de los gobernadores se le opone (salvo 3 a los que Duhalde domina con amenaza de no enviarles fondos de la coparticipación para los sueldos provinciales). Es lógica la oposición: los gobernadores de provincias más grandes ven que 4 candidatos presidenciales justicialistas tendrán también 4 candidatos a gobernadores, y la fractura nacional se la trasladaría el duhaldismo a cada una de las provincias peronistas. El proyecto duhaldista es dramático para el futuro del país, porque le dejará al próximo gobierno un país al borde del estallido económico y social nuevamente a poco de que se liberen las tarifas públicas hoy taponadas, se deban afrontar pagos de la deuda externa que este gobierno obvió, algo que a su vez no dejará fondos para los planes asistenciales que el duhaldismo pudo implantar no pagando a ningún deudor interno ni externo. A todo eso, Duhalde quiere un futuro presidente de la Nación débil que, aunque triunfe en segunda vuelta, en la primera no logre más de 31% de los votos, aunque Menem sea capaz de superar a todos los restantes justicialistas que no llegan hoy a 20% en la intención de voto a presidente, pero que le aseguran al PJ gobernar el país en 5 meses. Menem quiere internas para llegar a la elección general con fuerza y sin quedar "atado" al voto que le presten otros candidatos de su partido. A las variables económicas a punto de estallido, a un presidente futuro que busca que asuma débil en votos para acosarlo desde la provincia de Buenos Aires, como se hizo con la débil gestión De la Rúa, el duhaldismo sumó prensa a su artillería para hacer oposición. Por un decreto secreto, disimuladamente publicado en el Boletín Oficial el último día del año, le regaló no menos de 400 millones de dólares al monopolio "Clarín" y el resto de su agobiante deuda en dólares a liquidar en 12 años, todo con fondos públicos según plan elaborado por el ya poco creíble ministro Roberto Lavagna.

El duhaldismo intentará hoy forzar la fecha del 17 de enero para la realización de un congreso del PJ que trate un temario que será discutido hoy a mediodía en una mesa a la que sentará con el menemismo en la Capital Federal.

Esa fue la primera decisión a la que llegó un grupo de dirigentes, del peronismo no menemista, que conspiró hasta los primeros minutos de esta madrugada en el Caesar's Hotel, en el corazón de la Recoleta porteña. Como había dominio duhaldista se decidió insistir hoy, ante los menemistas, en alguno de los puntos del menú que incluye suspensión de internas, ir todos los peronistas por afuera o ley de lemas para todos los partidos. Un menú hasta anoche abierto a discusión pero en el cual tiene más preferencias la confirmación de la interna de candidatos y cúpula partidaria del 23 de febrero, fecha que Ramón Puerta insiste debe postergarse una semana, hasta el 2 de marzo. Una idea que cuenta con el OK del compañero de fórmula de Carlos Menem - Juan Carlos Romero-ausente anoche en el Caesar's.

Anoche, en un discreto comedor del hotel, el presidente de esa mesa, Eduardo Camaño, dio de comer a un grupo de integrantes y dirigentes no menemistas para sondear, por última vez, las adhesiones a una suspensión de las internas. Estaban en esa previa, que se trasladó desde la Casa de Gobierno a esa unidad básica, como es para algunos peronistas el Caesar's Park, entre otros José Pampuro, Carlos Juárez, el diputado Rafael González (presidente de la junta electoral del PJ), Jorge Capitanich, Juan Carlos Mazzón, Miguel Angel Toma, Carlos Soria, Hugo Curto, el delegado de Carlos Reutemann, Alberto Hammerly, el de José Manuel de la Sota, Jorge Montoya, el duhaldista vicegobernador de Corrientes Eduardo Galanti y el formoseño Gildo Insfrán. Un extraterritorial como Ramón Puerta también se acercó al salón en su rol de mediador entre las dos veredas del PJ.

El grupo que se reunió anoche decidió avanzar en la elaboración de un proyecto nuevo de ley de lemas para presentarle hoy al menemismo en la reunión de la mesa del congreso.

El espíritu mayoritario de la cumbre de anoche es correrlo al menemismo con esta opción: o apoyan la ley de lemas, o el congreso del PJ elegirá fórmula por consenso, con lo cual la chance de Carlos Menem de ir a una interna que cree ganadora encontraría otro escollo.

Esa postura fue aceptada por toda la mesa, salvo Ramón Puerta y Jorge Busti. Por teléfono, los delegados de De la Sota y Reutemann manifestaron tener el aval de sus jefes. Estos aceptarían, se dijo anoche en Caesar's, esa ley de lemas para todos los partidos porque implica votar, que es lo que quiere el peronismo.

Esa mesa admitió los argumentos de Duhalde de que no puede haber interna porque no hay dinero, no hay padrones y la experiencia radical es nefasta. Ninguno de sus voceros dijo la verdad, que tampoco tienen candidato para esa interna.

En la redacción de ese nuevo proyecto de ley de lemas trabajó mucho Carlos Juárez e incluye una cláusula que facilita bastante la presentación de fórmulas.

«Es para que se presenten los que piden 'que se vayan todos', para que compitan los morenoocampo», dijo uno de los presentes.

•Cara a cara

La reunión de hoy, en un sindicato a mediodía, será la primera vez que se vean las caras, negociadores de los dos sectores más enfrentados del peronismo tras el reinicio de hostilidades de hace dos semanas. Fue cuando el consejo nacional del PJ (ala Menem) esperó en vano que la cúpula del congreso del PJ (ala Duhalde) firmase un acta de convocatoria de elecciones como fruto de una negociación que habían llevado a cabo el menemista Eduardo Bauzá y el duhaldista Camaño. Los asistentes serán los mismos que anoche y llegan divididos:

• Quienes se identifican con el menemismo y con el peronismo no duhaldista como
Carlos Romero (precandidato a vicepresidente de Carlos Menem), Busti (aliado hoy del riojano), Hammerly (reutemista), Montoya (delasotista que asumirá una senaduría en reemplazo de Juan Carlos Maqueda). Reclamarán que el congreso avale la convocatoria a internas hecha por el consejo para el 23 de febrero. Cerca de esta posición está otro integrante de la mesa, el ex presidente Puerta, convertido en el negociador con mayor credibilidad para los dos sectores.

• El duhaldismo representado por
Camaño, Juárez (jefe del PJ de Santiago del Estero, partido que rechazó expresamente la precandidatura de Menem), Amztutz (diputado por Mendoza que responde a Mazzón), Curto (intendente de Tres de Febrero, otro ultra del duhaldismo), irá acompañado por Matzkin y Mazzón con un menú variado.

Como este sector fracasó, hasta ahora, en reunir un congreso del partido que voltee las internas del 23 de febrero, que creen ganaría holgadamente
Menem, ha imaginado como poco tres caminos que intentará que Romero al menos escuche antes de enojarse con ellos:

• Que el congreso del PJ suspenda esa interna que obliga a que el 23 de este mes se presentan los candidatos e imponga la llamada «
variante Romero». Se trata de una autorización a que todos los precandidatos del PJ vayan directamente a la elección general sin interna previa y con un acuerdo de ayuda mutua en caso de ballottage. Lo rechaza la mayoría de los caciques del PJ de interior porque implica reconocer la imposibilidad de acordar nada dentro del partido. Peor aún, forzaría a esos dirigentes -la mayoría gobernadores-a reclamar en el orden nacional lo que imponen sus provincias. Esta posición la defiende, dentro del duhaldismo, el propio presidente.

• Que el Congreso de la Nación avance en discutir un proyecto de ley de lemas en alguna de las múltiples versiones que tienen estado legislativo. Ayer,
Camaño admitió que él es el impulsor de esta idea a través del diputado bonaerense Miguel Saredi, quien presentó una iniciativa el 30 de diciembre. « El lunes me pongo a buscar los votos en el Congreso hablando con radicales y con la del ARI. No podemos saber hoy -dijo a este diario-si hay clima a favor o en contra entre los legisladores.»

•Adhesión

El proyecto tuvo un empujón a través del otro jefe legislativo que tiene el peronismo: el senador y presidente de esa cámara, José Luis Gioja, dijo que apoyaría el proyecto de ley de lemas. Este pronunciamiento reveló que el arco de adhesión a esa idea ganó ya al manzanismo, sector al que pertenece Gioja.

• Si en la reunión de hoy, como se espera, los menemistas insisten en interna sí o sí y ese espíritu sigue dominando a los gobernadores, el duhaldismo aceptará la realización de un congreso del PJ con el resignado propósito de avalar la doble elección (candidatos y jefes de partido) para el 23 de febrero.

«
Congreso hay de todas maneras -dijo Camaño-o se hace el 8 o el 15 de enero, pero hay que hacerlo aunque más no sea para aprobar las elecciones del 23 de febrero», se resignó.

En realidad, el reclamo de elección a autoridades del partido -y no sólo a candidatos-lo hacía el duhaldismo como condición a un acuerdo. El menemismo, en la última sesión del consejo, les dio la razón y los dejó sin argumentos. Eso ha reforzado el optimismo del ala menemista. Anoche el propio
Menem negoció con Romero los términos de su asistencia hoy a la reunión que se hará en la sede del gremio de trabajadores rurales de Mumo Venegas (calle Reconquista al 600 de la Capital Federal). «Voy a pedir elección o nada», dijo Romero. « Con internas o con lemas les ganamos igual», lo animó el riojano al salteño por teléfono desde su provincias. Le avisó que el otro invitado a la reunión, el gobernador de La Rioja, Angel Maza, prefiere no estar hoy en Buenos Aires para defender la causa de su jefe; le basta con la representación del enérgico Romero.

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