En pocos días, luego del acto del 17 de octubre en Paraná, Néstor Kirchner saldrá a recorrer los barrios del conurbano bonaerense: serán apariciones sin acto, casi inesperadas, caminatas en la zona dura del Gran Buenos Aires siempre agitado.
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Esos desembarcos, que Kirchner anticipó a intendentes del PJ, podrán leerse como el primer movimiento del ex presidente en medio del operativo clamor para que se presente, en las legislativas de 2009, como candidato a diputado por Buenos Aires.
No precisó, ante los alcaldes, ni la fecha exacta ni los lugares que tiene programado visitar. Pero sí confirmó su deseo de «ir a los barrios» a «hablar con la gente» sin show de por medio. Algo así como «un mano a mano con el pueblo», diría un poeta peronista; algo que nunca hizo y que será un verdadero debut sobre el filo de la tercera edad.
La duda, que los intendentes deslizan por lo bajo, es que en más de una ocasión, tiempo atrás, Kirchner prometió recorrer los distritos. Tiene, ahora, la «chapa» -y la excusa- de aparecer como jefe del PJ para moverse junto a los caudillos locales.
Pero, para no aparecer como excesivamente protagonista, Kirchner prefirió al final no salir casi de la Quinta de Olivos. Ahora, en medio de los coros sobre su eventual postulación, sus posibles aterrizajes serían todavía más llamativos.
Pero, a su vez, necesita determinar qué nivel de aceptación concentra. Las encuestas que lee la Casa Rosada, y se faxean a Olivos, reflejan un nivel de rechazo hacia la figura de Kirchner superior a 40%. Ese indicador bajó algo desde que se cerró la crisis del campo, pero aún permanece alto.
Pintadas
Sólo si logra revertir ese dato, Kirchner aceptará competir en la provincia más allá de que apenas 10 días atrás, interrogado por la prensa en una visita a La Plata, dijo que no estaba en sus planes ser candidato. Pero el patagónico tiene diferentes planos discursivos.
Es más: desde Nueva York, adonde viajó como «primer caballero» y vocero de lujo, el ex presidente autorizóuna campaña de pintadaspara postularlo como candidato a diputado en Buenos Aires. Este diario anticipó ese operativo en su edición del 24 de setiembre.
Música
Desde entonces, luego de derrumbada la opción de ubicar a Daniel Scioli como candidato a constituyente para que «arrastre» votos, se volvió a la hipótesis de usar la estadía de Kirchner en Olivos, partido de Vicente López, para postularlo en Buenos Aires.
El rumoreo involucró ya a dos ministros y a una multitud de dirigentes del PJ: Scioli y Hugo Moyano, entre otros, avalaron esa posibilidad mientras que el ministro del interior, Florencio Randazzo, y el jefe de Gabinete, Sergio Massa, animaron el coro de halagos.
«No dice nada; lo vamos a tener que convencer», dijo Randazzo luego de enumerar las presuntas bondades de una teórica candidatura de Kirchner, cuya única explicación sería la ausencia de un candidato poderoso del esquema K para encabezar una boleta en la provincia.
O, en código de conspiradores, para evitar que 2009 marque el despegue de un dirigente que no sea de la matriz más pura del kirchnerismo. ¿Y si -por caso- Massa es candidato y garantiza una victoria? Hay una mezcla de necesidad y temor a que otros resulten ganadores. El archivo refleja que desde 2003 a 2007 el gobierno siempre puso a un Kirchner en las boletas para ser de ese modo los claros ganadores de las elecciones. En 2005 y el año pasado, fue Cristina de Kirchner. En 2003, Néstor. En 2009 podría serlo también.
Al margen, hay un elemento inocultable: aun con resistencia y quejas, Kirchner logra ser el único que permite una adhesión amplia del variopinto conglomerado kirchnerista, desde sindicalistas ultraortodoxos hasta piqueteros filoguevaristas.
Ese factor incide a favor de la opción Kirchner porque permitiría evitar fugas del espacio K que terminen engordando otras listas o, cuanto menos, reduciendo el respaldo al gobierno en una elección tan compleja como clave para el futuro K.
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