El gobernador de San Luis (en la foto con el diputado nacional Hugo Franco y periodistas
del diario) dijo que el gobierno nacional tiene retenidos fondos para su provincia por
un monto equivalente a dos presupuestos anuales.
Tampoco eludió Alberto Rodríguez Saá la posibilidad de una candidatura presidencial por el peronismo disidente que se llevó el sello del PJ oficial a San Luis.
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Periodista.: ¿Tenemos al candidato a presidente en esta mesa?
Alberto Rodríguez Saá: Hay candidato en cuanto los porteños nos descubran, si no, no hay candidato en esta mesa (se ríe). Hay poco tiempo. Este es el tiempo de los personalismos que desplazaron a los partidos políticos. Nadie se fija en qué piensa el candidato, sino en quién va a ser candidato, cuántos puntos suma y a quién va a llevar atrás. Pero creo que el hecho de que el peronismo se haya dado una orgánica, por ahora, primaria, bastante simple, que pretende tener sus representantes en todo el país antes de que llegue marzo, a mí me parece fundamental y muy interesante.
P.: Kirchner había hecho promesas de reactivar el PJ...
A.R.S.: A Adolfo le dijo todo que sí, pero no hizo nada.
P.: Vamos a la fórmula del peronismo opositor.
A.R.S.: Hay un comando superior conformado por Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saá, Ramón Puerta y Jorge Sobisch. El peronismo anhela tener su propia fórmula químicamente pura. Decidirán ellos cuatro, todos tienen derecho a veto, los cuatro tienen derecho a postularse, salvo Adolfo que ha dicho que se excluye. De ahora en más esta orgánica tiene su propio peso y la respetamos.
P.: ¿Qué piensa de una candidatura de Menem?
A.R.S.: La cuestión Menem es muy interesante. Es un personaje de la política argentina con muchos amores y adhesiones por un lado y con no muchos amores por el otro. Su influencia sobre toda una década de la Argentina no se puede ignorar y creo que merece atención por algunas de estas razones que me gustaría expresar. Merece respeto que es poco o mucho. Fue quien cambió el rumbo del peronismo en un tema muy importante, unió el concepto de salario digno al de moneda fuerte. Yo le sacaría la palabra convertibilidad que se convirtió en una mala palabra y le pondría moneda fuerte. Ningún pueblo de la tierra no quisiera tener una moneda fuerte.
Además esto permitió el ingreso de la Argentina al concierto de las economías mundiales, esto costó, entonces, porque debemos retroceder. El peronismo le debe dar a Menem: consideración y respeto.
Después él sabrá cómo conversan esto con los muchachos. Yo renuncié a la banca de senador por la reelección de Menem con la reforma de la Constitución a la que juzgué de mamarracho, fui duramente opositor en este sentido.
P.: ¿Por qué cree que Néstor Kirchner no va de candidato y sí Cristina Fernández?
A.R.S.: El Sr. Kirchner no puede ser candidato por el andamiaje que preparó Duhalde: él termina el período de De la Rúa y éste sería el segundo período. No se presenta ahora para no ser impugnado. Tendría que forzar un fallo de la Justicia electoral y de la Suprema Corte. El no quiere aparecer como perdedor entregando el mandato a la mujer, entonces lo hace aparecer como un acto de generosidad.
P.: ¿Cómo se lleva con los grandes empresarios, los proveedores?
A.R.S.: No los conozco, pero trabajan en San Luis con economía abierta y puedo asegurar que no hay una sola coima, ni peaje ni nada que se les parezca en mi provincia. Tenemos mucho celo por la seguridad de los parques industriales, en algunos casos hemos logrado cercarlos, ponerles luz con puerta única que era demandada por los empresarios. No hablo con ellos por temas políticos ya que la economía funciona bien, entonces no hay necesidad. La obra pública es por mejor proyecto, mejor precio, y tenemos un ente que controla las propuestas porque esto es una lucha constante contra los sobreprecios, los oligopolios.
P.: ¿Qué es un sobreprecio para usted?
A.R.S.: Un kilómetro de autopista en San Luis tiene un valor de $ 1,2 millón, mientras que en Mendoza es de $ 3 millones y en Buenos Aires o Tucumán está entre $ 6 y $ 10 millones.
P.: ¿Se puede ser candidato sin apoyo de los sindicatos? ¿Cómo se lleva en su provincia con los gremios?
A.R.S: La inclusión social es un derecho humano nuevo, no tiene nada que ver con el derecho laboral. Y los grandes dirigentes gremiales no hablan de inclusión social. Al gremio formal le molesta la inclusión social porque piensa que se trata del derecho laboral, y es un error. El gremio formal te dice: no inviertas en inclusión social, dales trabajo a los desocupados y cuando tenés alguien trabajando en inclusión te dicen traémelo al gremio. Si yo empleo a los 32.000 trabajadores que tengo en planes dentro de la gobernación el sistema revienta y ellos los quieren para meterlos en el sindicato.
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