"No sería raro que algún juez diga que también hay que pagarle al otro 93% de los accionistas"
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"Vamos a sostener una y mil veces que estamos dispuestos a pagar al 100 por ciento de nuestros acreedores en condiciones legales, legítimas y equitativas para todos", reiteró la Presidenta pero advirtió que "si se accediera a pagar en aquel momento hoy tendríamos que estar pagando 20.000 millones o emitiendo bonos, aunque el juez ordena pagar al contado", lo que equivale a más de 50% de las reservas, enfatizó.
Las reservas argentinas se ubican hoy en los 33.801 millones de dólares, según los últimos datos que aporta el Banco Central.
En ese sentido, se preguntó qué noción de justicia y equidad sería pagarle al 7 por ciento de los acreedores lo que representaría casi la mitad de lo que le ya se pagó en bonos y efectivo al 93 por ciento del resto de los acreedores.
Y aún en esa hipótesis, Cristina advirtió que "así como un juez reinterpretó la cláusula del pari passu para favorecer a quienes tuvieron mayor poder de presión, de extorsión, no sería raro que algún juez de la misma jurisdicción dijera entonces entonces que también hay que pagarle al 93 por ciento en las mismas condiciones, tirando abajo la reestructuración de deuda.
En este punto, volvió a referirse a "la responsabilidad de los dirigentes políticos" al entender que "este tema de la deuda no es sólo una cuestión económica y financiera, es esencialmente una cuestión de subordinación política, de sojuzgamiento político para seguir aplicando políticas neoliberales que solo llevaron al desastre".
Tras el fallo de la semana pasada, el Gobierno anticipó que presentará una nueva apelación ante el Segundo Circuito de Nueva York frente a lo que consideró un nuevo "fallo insólito" y "a favor de los fondos buitre" del juez Griesa, acerca de los holdouts que quieren plegarse a la sentencia original del "pari passu".
El Gobierno interpretó en ese momento que estos demandantes son los mismos fondos buitre que ya obtuvieron una orden similar en el pasado, pero que ahora se disfrazan en nuevas causas como "me too", con el objetivo de generar más presión y la pretensión de multiplicar la estratosférica ganancia que les ofrece el juez Griesa.



