8 de julio 2008 - 00:00

No va Cristina a otro tedeum

Cristina de Kirchner reeditará mañana en Tucumán la negativa del ex presidente de no asistir al tedeum por el Día de la Independencia que ofrecerá el arzobispo Luis Villalba, de quien se espera que en su homilía haga un áspera crítica al gobierno nacional en medio del extenso conflicto agropecuario.

A una semana de la reunión que mantuvieron el vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, y el cardenal Jorge Bergoglio, en la cual coincidieron en la necesidad de mantener el nivel de diálogo para impedir una crisis social, la Presidente evitará escuchar nuevos reproches de parte de la institución eclesiástica.

La decisión de la jefa de Estado de no concurrir a la catedral tucumana generó el malestar de la Iglesia. «El gobierno tomó como costumbre evitar las celebraciones religiosas. Parecería ser que quiere desterrar la fe de la historia nacional», analizó un hombre ligado al cardenal primado.

En este contexto, la Dirección de Protocolo y Ceremonial provincial confirmó que espera a la jefa de Estado para participar de dos actos. El primero será breve y se realizará en la Casa Histórica, donde se brindará un homenaje a los próceres de 1816. El otro será de neto contenido político y se llevará a cabo en el hipódromo tucumano, con el gobernador ultraalineado, José Alperovich.

  • Habituales

  • Las ausencias a los oficios religiosos en las fiestas patrias son habituales en el matrimonio presidencial. Este año, por ejemplo, volvieron a esquivar una homilía crítica del cardenal Jorge Bergoglio en la Catedral de Buenos Aires, al llevar la fiesta religiosa por el 25 de Mayo a Salta.

    No obstante, el arzobispo de la provincia norteña, Mario Cargnello, centró su homilía -aquel día-en un tema que irrita al gobierno: la pobreza, con una dura crítica a las autoridades. Asimismo, casi parafraseando a Bergoglio, reclamó «consolidar el sistema democrático desde el respeto a la Constitución y a las instituciones de la patria».

    De igual manera, Néstor y Cristina Kirchner tampoco presenciaron el tedeum del 9 de Julio de 2007. Llegaron poco antes de las 12 a Tucumán para encabezar el acto. La hora del arribo tuvo que acordarse para que el Presidente no estuviera en la provincia a las 9, momento en que el arzobispo Villalba pronunciaría la homilía en la catedral.

    Por otra parte, el clima político y social de Tucumán amenaza con ser radicalmente distinto respecto del que recibió a la jefa de Estado durante el lunes y el martes pasados, cuando participó de la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur, o el año pasado para la misma fecha.

    Es que la media sanción resueltapor la Cámara de Diputadosde la Nación al proyectode ley que ratifica el incremento en las retenciones a las exportaciones de los granos hizo estallar el enojo de los ruralistas tucumanos. Desde el sábado, la provincia es escenario de escraches y repulsas contra los parlamentarios oficialistas, como no ocurre en ningún otro Estado provincial.

    En este contexto, la oposición dice que el gobierno desvirtuará por completo la conmemoración del 9 de Julio, y lo convertirá en un acto partidario. Por su parte, el oficialismo pide que «la fiesta no sea empañada» con nuevos hechos de violencia en la provincia.

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