El gobierno ya lanzó el proceso de licitación internacional para entregar la construcción de la nueva embajada argentina en Brasil, para la que destinará algo menos de 9 millones de dólares para todo el proyecto. Según el plan que maneja el Ministerio de Relaciones Exteriores, hasta el 19 de octubre se recibirán ofertas tanto en el país como en Brasil. Ese día se abrirán los sobres para conocer la mejor propuesta. Luego, si el cronograma se cumple, para fines de 2008 el próximo presidente estaría inaugurando la nueva sede diplomática del país en Brasilia. La idea oficial, obviamente, es que Cristina Fernández de Kirchner sea la encargada, durante un eventual próximo gobierno, de inaugurar los edificios.
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Según aclaraban en la cartera que dirige Jorge Taiana, el dinero para financiar el proyecto viene de la venta de varias propiedades que el país tenía en San Pablo y en Rio de Janeiro, proceso que terminó el 26 de julio de 2006. Ese día, Néstor Kirchner firmó el decreto que autoriza a la Cancillería a realizar la operación, luego de confirmar el ingreso del dinero necesario para concretarla.
El proyecto de construcción de la sede diplomática argentina en Brasilia es uno de los procesos más retrasados de la historia inmobiliaria oficial local, comparable quizá con el proyecto de la Biblioteca Nacional. Como a la mayoría de los países, Brasil otorgó en su momento un lote a la Argentina para que levante su representación oficial en un barrio donde estarían ubicadas todas las residencias latinoamericanas. Esto fue en 1968, cuando, siguiendo un plan especialmente diseñado por el arquitecto Oscar Niemeier (el hombre que ideó Brasilia), la Argentina debía comenzar ese año a levantar su edificio diplomático, cumpliendo estrictas normas pensadas por el profesional. Sin embargo, el proyecto se demoró ya 39 años (llegará a 40), y la Argentina se convirtió en el país que más tardó en concretar el proyecto.
La tardanza sólo es comparable con la de la Embajada de Paraguay, cuya construcción demandó unos 25 años en concretarse por demandas del proveedor de mayores costos. El terreno donde estará ubicada la nueva sede es hoy uno de los más valiosos de toda la capital brasileña. Cuenta con unos 25.000 metros cuadrados y está ubicado entre las residencias destinadas a Uruguay y Chile y cercanas a las localidades destinadas a Perú y a Venezuela, que están operativas desde hace más de dos décadas. Pese a que no hay actividad diplomática argentina en el terreno, el predio tiene un uso concreto y famoso en toda la ciudad. Allí se levanta el denominado Polideportivo Juan Domingo Perón, un perímetro especialmente cuidado por los jardineros de las sedes diplomáticas cercanas, con arcos colocados simétricamente para respetar las medidas de una cancha de fútbol semiprofesional, que habitualmente es utilizada por las delegaciones diplomáticas para realizar legendarios picados multinacionales.
La cancha tiene, además, una vista privilegiada a la Lagoa Paranoá, lo que invita a un asado estilo brasileño al finalizar cada partido. Tan prolijo está el césped, que no sólo es requerido por los diplomáticos latinoamericanos vecinos a la sede, sino que, además, delegados europeos y asiáticos, funcionarios de los múltiples ministerios brasileños, periodistas y visitantes varios requieren habitual-mente permisos para los picados en tierras argentinas.
La actual embajada argentina funciona en una casa alquilada cerca del aeropuerto, muy venida a menos y con permanentes problemas de infraestructura. En tan mal estado está la vivienda, que cualquier reunión diplomática organizada por el país en Brasilia debe derivarse a la residencia personal del embajador, algo poco común para las normas diplomáticas universales. El último festejo de este tipo fue el 25 de mayo, cuando el cuerpo diplomático delegado por todos los países a Brasil fue invitado a degustar diferentes cortes de carnes argentinas, mientras se escuchaba la orquesta del maestro Leopoldo Federico.
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