21 de noviembre 2003 - 00:00

Nuevo golpe de mano de Chacho para capturar transversalidad

Simulan que no les gusta la palabra «transversalidad» que ellos mismos han fomentado y no les convencen las siglas PT a lo brasileño para denominar al nuevo Frepaso que ayer han convocado Carlos Chacho Alvarez; el jefe de Gabinete de Néstor Kirchner, Alberto Fernández; y el jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra.

Chacho
discurseó para eso sobre una curiosa estrategia en contra del bipartidismo; Fernández sorprendió con una ponderación a Eduardo Duhalde e Ibarra, menos filosófico, reivindicó la política y la necesidad de llegar al poder.

Ese remedo de la confitería «Del Molino» que gestó al extinto Frepaso reunió a todos -menos a José Octavio Bordón y Alberto Flamarique, claro, reemplazados en la presencia de Fernández, si se quiere-. Fue ayer en el Museo de Arte Moderno, en San Telmo, al cerrar un seminario del nuevo centro de estudios que ha creado el ex vicepresidente de la Nación.

No estuvo tampoco Federico Storani, como en el '94, cuando pactaron una cruzada antimenemista, engendraron luego un documento, la fórmula Bordón-Alvarez y la idea de que la dupla llegaría al ballottage.

En aquella foto Chacho sonreía. Ayer se mostró efusivo, pero de mirada abatida, rodeado de los mismos de entonces, cediendo una tarima a Ibarra que nunca hubiera pensado. Menos en el '94, cuando le frustró la candidatura a jefe de Gobierno.

Para la gente de Museos fue un acto evocativo, ya que no olvida su titular Mónica Guariglio, que al comienzo de la gestión de Ibarra, en 2000, decidieron imponer el 6 de octubre como Día del Museo y Chacho les aguó la fiesta ese día, el que renunció a la vicepresidencia de la Nación.

• Término

En la primera fila del salón se sentaron Nilda Garré, Vilma Ibarra, Mary Sánchez y Lía María (subsecretaria del gobierno porteño). Detrás, Roberto Feletti (titular del Banco Ciudad de Buenos Aires), Daniel Rosso (subsecretario de Comunicación de la Capital). Entre los asistentes, Pedro del Piero, María América González, Diana Conti, José Vitar, otros varios del Frente Grande -el oculto Ernesto Muro, ex vocero de Chacho, por ejemplo-y del ARI de Elisa Carrió -de viaje por Colombia-Fernando Melillo y Rafael Romá.

Chacho
se explayó en una oratoria que atendieron los cerca de 150 presentes, desde una mesa cuyo centro ocupó Ibarra, quien se reservó el cierre del encuentro. Dijo que transversalidad era un término sesgado, también renegó de él Fernández e Ibarra ni siquiera lo usa, no le gusta la palabra.

«Estamos ante un presidente que ha sorprendido positivamente a la sociedad»,
dijo Chacho de Kirchner, y alegó que «es mejor presidente que candidato, al revés de lo que estamos acostumbrados», dijo.

«Lo más negativo que nos podría pasar es que este viento renovador en la cúpula del poder fuera prisionero del bipartidismo»,
explicaba Chacho a la tribuna.

Con esas frases,
Alvarez describió lo que intenta aglutinar: un movimiento de sueltos que «por ahora» acompañe a Kirchner, pero que «tenga autonomía» tal como el Presidente le ha pedido a Ibarra que lo haga. Lo llamó Chacho «construir el sujeto colectivo» y se animó: «a partir de nuestro fracaso sería bueno que este espacio no tenga una figura que traccione tanto que no plantee un proyecto» porque dice que eso es de una «subcultura donde el individualismo termina dominando al proyecto colectivo». Un exceso de fuerza.

Se proponen,
Alvarez, Fernández e Ibarra algo así como una oposición que no es, pero también un oficialismo que no lo parezca.

Lo que tienen al parecer para presentar en sociedad, en ese sentido, es por el momento el trío que componen el cordobés Luis Juez, el santafesino
Hermes Binner y el porteño Ibarra.

Después tuvo el micrófono
Fernández, que despistó tanta filosofía al reivindicar a Duhalde como quien posibilitó que «hoy estemos acá discutiendo». Fue tan enfático en la figura del ex gobernador que admitió: «Sé que éste no es el mejor lugar para hacer una apología de Eduardo Duhalde» y después remató con que ése era un lugar para debatir ideas: «Yo di una, que piensen en Duhalde».

El remate le tocó a Ibarra, quien fue breve, para decir: «
Rechazo visceralmente las teorías alejadas de la realidad» que reniegan del poder, « es la cultura de la izquierda que siempre tuvo miedo al poder» y dudó de la «microfusión de los partidos políticos».

La tenida sirvió para oficializar también la vuelta a las relaciones políticas entre
Ibarra y Alvarez, quienes vienen hablando desde hace un tiempo, tanto o menos que Chacho lo hace con el gobierno, hasta en desayunos con el jefe de Gabinete.

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