Nuevo golpe de mano de Chacho para capturar transversalidad
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Chacho discurseó para eso sobre una curiosa estrategia en contra del bipartidismo; Fernández sorprendió con una ponderación a Eduardo Duhalde e Ibarra, menos filosófico, reivindicó la política y la necesidad de llegar al poder.
En la primera fila del salón se sentaron Nilda Garré, Vilma Ibarra, Mary Sánchez y Lía María (subsecretaria del gobierno porteño). Detrás, Roberto Feletti (titular del Banco Ciudad de Buenos Aires), Daniel Rosso (subsecretario de Comunicación de la Capital). Entre los asistentes, Pedro del Piero, María América González, Diana Conti, José Vitar, otros varios del Frente Grande -el oculto Ernesto Muro, ex vocero de Chacho, por ejemplo-y del ARI de Elisa Carrió -de viaje por Colombia-Fernando Melillo y Rafael Romá.
Chacho se explayó en una oratoria que atendieron los cerca de 150 presentes, desde una mesa cuyo centro ocupó Ibarra, quien se reservó el cierre del encuentro. Dijo que transversalidad era un término sesgado, también renegó de él Fernández e Ibarra ni siquiera lo usa, no le gusta la palabra.
«Estamos ante un presidente que ha sorprendido positivamente a la sociedad», dijo Chacho de Kirchner, y alegó que «es mejor presidente que candidato, al revés de lo que estamos acostumbrados», dijo.
«Lo más negativo que nos podría pasar es que este viento renovador en la cúpula del poder fuera prisionero del bipartidismo», explicaba Chacho a la tribuna.
Con esas frases, Alvarez describió lo que intenta aglutinar: un movimiento de sueltos que «por ahora» acompañe a Kirchner, pero que «tenga autonomía» tal como el Presidente le ha pedido a Ibarra que lo haga. Lo llamó Chacho «construir el sujeto colectivo» y se animó: «a partir de nuestro fracaso sería bueno que este espacio no tenga una figura que traccione tanto que no plantee un proyecto» porque dice que eso es de una «subcultura donde el individualismo termina dominando al proyecto colectivo». Un exceso de fuerza.
Se proponen, Alvarez, Fernández e Ibarra algo así como una oposición que no es, pero también un oficialismo que no lo parezca.
Lo que tienen al parecer para presentar en sociedad, en ese sentido, es por el momento el trío que componen el cordobés Luis Juez, el santafesino Hermes Binner y el porteño Ibarra.
Después tuvo el micrófono Fernández, que despistó tanta filosofía al reivindicar a Duhalde como quien posibilitó que «hoy estemos acá discutiendo». Fue tan enfático en la figura del ex gobernador que admitió: «Sé que éste no es el mejor lugar para hacer una apología de Eduardo Duhalde» y después remató con que ése era un lugar para debatir ideas: «Yo di una, que piensen en Duhalde».
El remate le tocó a Ibarra, quien fue breve, para decir: «Rechazo visceralmente las teorías alejadas de la realidad» que reniegan del poder, « es la cultura de la izquierda que siempre tuvo miedo al poder» y dudó de la «microfusión de los partidos políticos».
La tenida sirvió para oficializar también la vuelta a las relaciones políticas entre Ibarra y Alvarez, quienes vienen hablando desde hace un tiempo, tanto o menos que Chacho lo hace con el gobierno, hasta en desayunos con el jefe de Gabinete.




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