Nuevos cruces entre oficialismo y oposición por análisis del cacerolazo

Política

Dirigentes políticos afines al Gobierno y de la oposición volvieron a expresar sus puntos de vista sobre el cacelorazo del pasado jueves, con distintas interpretaciones sobre los alcances de la protesta.

El diputado bonaerense por el Frente para la Victoria Fernando "Chino" Navarro, manifestó que "fue una marcha que expresa descontento de determinado sector social". "La mayoría de los que marcharon en la Ciudad de Buenos Aires ya expresó su voto contra la Presidente en las elecciones de octubre", afirmó.

Además, el legislador dijo que "la protesta estuvo dirigida a la política" y precisó que "si hay 25 mil personas que en la Ciudad de Buenos Aires expresaron su descontento en la calle contra el Gobierno es porque no hay un partido político de la oposición que canalice sus críticas y haga propuestas". "Las críticas fueron muy diversas desde que hay una dictadura hasta el que quiere comprar dólares".

Sobre una posible movilización para respaldar al Gobierno que estaría planificada desde distintas organizaciones partidarias, Navarro aseguró: "Nosotros no estamos organizando ninguna contramarcha". "La Presidente tuvo el 54% de apoyo hace pocos meses. Soy parte del Movimiento Evita y no pensamos en una contramarcha", señaló en declaraciones a Radio América.

Por su parte, el secretario de Transporte, Alejandro Ramos, aseguró que "las cacerolas que nos tienen que quitar el sueño son las que todavía están vacías; las que no tienen espacios en los medios de comunicación, las que los grupos de poder no muestran".

Asimismo aclaró que "vivimos en un país de plena democracia, somos respetuosos de todo aquel que quiera manifestarse, pero nuestro objetivo es profundizar el modelo para seguir llegando a los que menos tienen".

En tanto, el líder socialista Hermes Binner, excandidato a presidente por el Frente Amplio Progresista (FAP), sostuvo que "la gente ha perdido el miedo, por eso sale a la calle". "Si no atendemos la demanda de la gente, el Gobierno, la oposición, la próxima convocatoria será más numerosa. La gente quiere más democracia y que se cumpla con las leyes", indicó.

Además, Binner remarcó que "la gente se ha cansado" y consideró que "la oposición tiene la necesidad de proponer alternativas". También calificó de "desafortunadas" a las declaraciones del jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, quien interpretó que la movilización del pasado jueves estuvo protagonizada por "sectores minoritarios que se han opuesto a las políticas de inclusión".

En tanto, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, afirmó que "no hay ningún dirigente político que se anime a ponerse al frente de esas consignas contra la presidenta y contra este modelo inclusivo que lleva adelante".

"Sólo reflejan el odio, la descalificación y la impotencia de un sector con reclamos y reivindicaciones tan inconfesables que no encuentran quién los represente", apuntó.

Por ese motivo, el ministro consideró que "no participó ninguno de los principales dirigentes opositores, ya que les resultaría difícil explicar por qué acompañan una protesta en la que se oyen voces pidiendo el fin de un gobierno democráticamente elegido, se cuestionan las conquistas sociales de los últimos años o incluso se desea la muerte de quienes las llevaron adelante".

Estas palabras se suman a las de funcionarios como María Eugenia Vidal, Carlos Kunkel, Juan Manuel Abal Medina y Ernesto Sanz, que opinaron durante el fin de semana sobre el cacerolazo del jueves.

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