6 de mayo 2002 - 00:00

Nuevos ministros eluden ahora mostrarse dirigistas

Varios ministros se empeñaron durante el fin de semana en mostrar al gobierno renuente a tomar políticas dirigistas. Los tres nuevos ministros del gabinete nacional -Alfredo Atanasof, Roberto Lavagna y Graciela Camaño-se preocuparon por mejorar su imagen, buscando alinearse con el documento de 14 puntos firmado con los gobernadores. Alejados de las actitudes populistas que se le atribuyen a un sector del gobierno de Eduardo Duhalde.

El nuevo jefe de Gabinete, Atanasof, descartó que el Estado vaya a intervenir disponiendo aumento de salarios. «El Estado no debe intervenir en forma directa para fijar los salarios. Eso se hacía hace más de 25 años, con gobiernos autoritarios», afirmó. Sin embargo, admitió que el reclamo por aumentos salariales «es una demanda legítima de las conducciones sindicales. El salario real se ha deteriorado», agregó. Con la lealtad que mantiene con el gremialismo, remitió la cuestión a las convenciones colectivas de trabajo. Como si el mero funcionamiento de las paritarias pudiera amortiguar el conflicto.

Lavagna
, titular de Economía, se ocupó por su parte de despejar cualquier duda sobre la posibilidad de implantar un sistema de control de precios. «Lo que hay que hacer es política fiscal para disminuir el déficit, política monetaria y cambiaria responsable y despejar incertidumbres que tienen que ver con la negociación con el FMI», señaló el jefe del Palacio de Hacienda. Y bromeó: «¿Qué podemos hacer? ¿Poner policías para controlar los precios? No tiene sentido».

Coincidió Lavagna con Atanasof a la hora de definirse en contra de los aumentos salariales.

Afirmó que «hoy los salarios se pueden discutir libremente, no hay restricción de parte del Estado. Simplemente no hay discusión de salarios porque cuando la desocupación está llegando a niveles de 24 por ciento y otro tanto el subempleo no hay posibilidad de pensar en aumentos».

•Descalificación

El tema salarial también fue parte de las definiciones de Graciela Camaño, nueva ministra de Trabajo. La esposa del dirigente y senador Luis Barrionuevo, admitió que «es necesario recomponer los salarios». Pero dijo que «no podemos discutirlos si primero no tenemos tarifas ni precios estabilizados, ni un sector financiero que funcione». Aclaró que «cuando les diga a los argentinos que vamos a discutir sueldos, será para que sepan que vamos por un aumento. No quiero que la gente se ilusione y no pase nada».

Descalificó el paro del camionero Hugo Moyano, jefe de la CGT disidente, resuelto el mismo día que asumió como ministra de Trabajo. «Un paro en medio del paro que tenemos, no me parece oportuno», señaló Camaño, que tuvo un duro cruce verbal con Moyano cuando se enteró que había convocado a un paro. Hizo lo mismo cuando rechazó las declaraciones de su esposo, Barrionuevo, que convocó a quemar los bancos: «No estoy de acuerdo. Luis viene del sindicalismo y tiene prejuicios respecto de otros sectores. No comparto esa idea. Al contrario, creo que es imprescindible que resolvamos el problema financiero que nos dejó Domingo Cavallo».

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