Nuevos populismos latinoamericanos sin "balcón" ni "plaza" pero con plata
Un comentario político de fin de semana -que reproducimos y ampliamos a continuación- introduce nuevamente el tema de que los nuevos populismos latinoamericanos de izquierda, como el chavismo venezolano, el kirchnerismo argentino y el Brasil de Lula, no pueden reunir masas en plazas públicas ni ofrecer balcones calientes a sus líderes porque están basados más en el dinero hoy abundante en el mundo que en carismas personales. Es la inversa de lo que ocurría hace 55 años.
-
Michel y Bahl reclaman al Gobierno por posibles restricciones de la UE al biodiésel entrerriano
-
Qué son los Acuerdos de Isaac entre la Argentina e Israel
Hugo Chávez y Néstor Kirchner
«La Nación».
«Clarín».
Cómo será de antidemocrático el proyecto de la Casa Rosada para dominar el Consejo de la Magistratura que hasta el vocero oficial Van der Kooy lo critica. Arriesga decir que tal sanción «ingresaría al país en una fase de regresión política». Sorprendente que en las páginas de un monopolio de prensa, socio hoy del gobierno, como es «Clarín» se exprese que «el que tiene facilidades para impedir suele tener también las mayores facilidades para tejer alianzas» (léase comprar apoyos). Aventura luego Van der Kooy, en referencia a que si hay tal nefasta reforma el kirchnerismo con 5 amanuenses sobre 13 miembros trabará todo lo que necesite reunir dos tercios (los temas más severos sobre jueces, por ejemplo) no le costará mucho sumar para imponerse entre los 8 restantes. Pensemos que entre estos 8 está por ejemplo Fredi Storani, quien con Leopoldo Moreau unió al radicalismo a Eduardo Duhalde para el golpe de Estado civil contra Fernando de la Rúa, además es un político que siempre jugó de « izquierdoso» y se mantuvo vigente -como Moreau- en el radicalismo gracias a ubicar punteros en cargos públicos. Y siempre concede éstos el gobierno de turno.
Van der Kooy agrega algo muy significativo, tratándose del diario monopólico y oficialista. Dice taxativamente que «es probable que en las próximas semanas (febrero) el gobierno logre aprobar la reforma del Consejo de la Magistratura». Recoge el pensamiento del kirchnerismo que manipula medios para convencer a Diputados, cuando el Senado ya pasó a ser una figura decorativa que aprueba -hasta sin debatir- todo lo que la Casa Rosada quiere. Gocemos el sol de este mes de enero porque parece que en febrero vienen oscuros nubarrones sobre la República.
GRONDONA, MARIANO.
«La Nación».
Didáctico siempre encara científicamente el «síndrome maníaco depresivo». De ahí pasa al «síndrome anárquico autoritario» que le imputa a Néstor Kirchner y no se entiende bien por qué a la par lo pone a Fernando de la Rúa, un hombre que habría cumplido su mandato y quizá reelecto si hubiera tenido la suerte de que el lanzamiento mundial de los chinos al bienestar (sólo en un tercio de su población) hubiera coincidido con su mandato. Gobernar una Argentina que recibe tanta plata no necesita de geniales estadistas que la gobiernen ni mucho menos. Inclusive un calmo como aquel radical hubiera tenido menos problemas externos, de inversiones y menos inflación que los inquietos pero demasiadas veces errados pingüinos patagónicos. Invoca Grondona a Juan Bautista Alberdi para las alternativas entre presidentes débiles, como De la Rúa y autoritarios como Néstor Kirchner, olvidándose que ambas cualidades dependieron de la economía nacional que les tocó enfrentar. En realidad, más modernamente, el «jefe de Gabinete» instalado por la última reforma constitucional ya buscaba solución a eso. Pero los argentinos somos transgresores y cuando alguno llega al poder lo quiere ejercer con exceso. Hasta Raúl Alfonsín soñaba con un «tercer movimiento» a partir de él. El kirchnerismo ha creado enormes enconos en la sociedad con su accionar político elefantiásico y el público alarmado requiere mayor drasticidad en los comentarios pero pensemos que sin la base filosófica como fondo permanente los restantes análisis sonarían huecos.
Por otra parte, no muchos deben coincidir en ubicar a un Néstor Kirchner como « maníaco depresivo» aunque sí en que es autoritario. Algunos lo ubican más como egocéntrico. Entre los «mesiánicos» lo ubicó un diario este sábado pasado. Otros creen que es un hombre de arrebatos adolescentes producto de hechos desconocidos de su propia infancia. La única coincidencia general es que es un político que para nada refleja el pensamiento del hombre medio argentino aunque tiene el conocimiento pícaro del lado flaco de nuestra sociedad: son más que en otros países los que aquí se «borocotizan», o sea cambian ideas por prebendas.



Dejá tu comentario