La era Menem recibió castigo de sus opositores por algunos estereotipos que sus propios funcionarios alentaron. El más recordado fue el reproche de mantener «relaciones carnales» con los Estados Unidos. El lema lo acuñó Guido Di Tella cuando las explicó a poco de comenzar aquella administración y él era embajador en Washington. Quería clarificar que el país había abandonado el tercerismo que les impuso a las relaciones exteriores el peronismo y que había continuado el radicalismo de Alfonsín. Ahora cunden discípulos en la región; hace pocas horas, el canciller de Lula da Silva, Celso Amorim, dijo que su país mantiene con los Estados Unidos «relaciones íntimas». Lo hizo al tender la alfombra roja a George W. Bush, quien visitará su país la semana que viene.
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