2 de marzo 2005 - 00:00

Obispos ausentes y militares a paraíso

• Nada se notó más ayer en el recinto del Congreso donde sesionó la Asamblea Legislativa que la ausencia de representantes de la Iglesia. Los lugares reservados al nuncio apostólico y al cardenal Jorge Bergoglio -que de hecho no estaba en el país pero pudieron hacerse representar por sus vicarios-quedaron vacíos. Fue la respuesta más dura que se podía encontrar en el Congreso a la disputa con el Vaticano por el pedido de renuncia al obispo castrense monseñor Antonio Baseotto, quién había afirmado en una carta a Ginés González García que quienes «escandalizan a los pequeños merecen que les cuelguen una piedra de molino al cuello y los tiren al mar». Todo a raíz de la política del ministro de Salud en torno al reparto de preservativos y sus declaraciones sobre el aborto.

• Mucho cambió este año en el protocolo con que se maneja la Asamblea Legislativa. Los jefes de las Fuerzas Armadas siempre fueron ubicados junto al palco bandeja, frente a los legisladores y muy cerca de la bandera que preside el recinto de Diputados. Ayer, al ritmo de las políticas que sigue adelante el gobierno con la plana militar, fueron relegados a un palco -como los que en el Teatro Colón se conocen como paraíso-donde casi pasaban inadvertidos.

• Aunque suene lugar común, la medida del éxito de un discurso ante la Asamblea Legislativa suelen ser los aplausos. Según fueran contabilizados ayer llegaron a 15 o 17 -lo que no es ningún récord-, pero pueden considerarse muchos frente al ambiente de frialdad que se vivía en el recinto. Y no porque faltaran adeptos y fanáticos del Presidente. Simplemente, su estilo no parece despertar euforias, más allá del festejo por el cierre del canje deuda. Ante semejante frialdad, y como si se tratara del jefe de claque en un teatro o en un estudio de televisión con público donde se emite una comedia,José María Díaz Bancalari se hizo cargo de arrancar los aplausos ante cada párrafo clave para indicar a los demás el camino a seguir. Fue sólo una muestra más de la lealtad que profesa a la Casa Rosada.

• Dentro de las ausencias notables, de todo tipo, no pudo obviarse la de Hilda «Chiche» Duhalde y mucho menos del secretario de Transporte, el cuestionado Ricardo Jaime al que todos los diputados y senadores buscaban para interpelar, aunque fuera de parado, por el caso Southern Winds. Peor le fue a Carlos Ruckauf, que sí concurrió y a la tumultuosa salida preguntó a los custodios: «¿Por dónde me van a sacar?». Desde atrás, donde venía la bancada PJ, recibió por respuesta: «Al fondo a la derecha».

• No se perdieron la Asamblea el piquetero oficial Luis D'Elía --saludaba desde un palco a todo el oficialismo-, el ministro de la Corte Suprema Juan Carlos Maqueda, Felipe Solá -que tomó nota del discurso a mano como si se tratara de un periodista-, el radical-mendocino Julio Cobos, el santafesino-Jorge Obeid, el entrerriano Jorge Busti, el chubutense Mario Das Neves y el interventor de Santiago del Estero, Pablo Lanusse. Hugo Curto y Alberto Ballestrini disfrutaron el espectáculo desde ubicación privilegiada.

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