La designada interventora del PAMI, Graciela Ocaña, asumirá hoy al frente de la obra social de los jubilados y pensionados, después de pasar el día de ayer en reuniones con funcionarios del gobierno nacional y con el saliente director, Juan González Gaviola. Fue blanco de apoyos y rechazos, entre estos últimos de los piqueteros del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados de Raúl Castells. En cambio, fue apoyada por el titular del bloque de diputados del PJ, José María Díaz Bancalari, y en un desborde verbal por Aníbal Fernández, ministro del Interior, que la definió como «una bendición de la política». Durante un largo rato estuvo reunida con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
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Ocaña centró su labor en diferentes reuniones para ajustar los detalles de su asunción en el PAMI. La diputada del ARI arribó a las 11 a la Casa de Gobierno para reunirse con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y con funcionarios del área Legal y Técnica, para definir de qué modo asumirá en el organismo, se dijo en el gobierno.
Por la tarde, visitó la sede del PAMI para reunirse con González Gaviola, que terminó ayer su período de intervención de seis meses, en lo que marcó el primer contacto entre la autoridad saliente y la entrante para ponerse al día con la situación de la obra social. En rigor, Ocaña tendrá información de sobra acerca de sus antecesores. Sucede que el viceinterventor, José Ramón Granero, es un santacruceño y kirchnerista ortodoxo, sobre todo desde que cooperó en la conspiración contra el ex gobernador Del Val en la provincia. Granero, que hizo carrera en el sindicato mayoritario de empleados del Instituto (UTI), no dejará el sillón. Tampoco lo harían algunos colaboradores principales, como su jefe de gabinete de asesores, Claudio Heredia, un ex colaborador de Matilde Menéndez (a quien se le reconoce siempre la mejor gestión al frente del PAMI, durante la era Menem) y José Abella, quien maneja todas las delegaciones del interior. Los delegados regionales, los síndicos (que obedecen a Ginés «doctor ahorro» González García) y los gerentes de prestaciones y legales tampoco serían reemplazados por Ocaña. La «Hormiguita», por lo visto, es una «bendición para la política», pero no necesariamente para el PAMI y sus jubilados.
La diputada aseguró que pedirá una licencia de tres meses como legisladora, pero advirtió que si fracasa en su gestión al frente de la obra social de los jubilados y pensionados «no» puede «volver al Congreso nacional» para ocupar su banca.
«Si yo no logro una buena gestión en el PAMI, yo no puedo volver al Congreso nacional porque para mí es un fracaso y el único lugar que puedo volver es a mi casa», aseveró.
En cuanto a su situación con el ARI, aseguró que en el partido «ya estaban enojados desde antes», y que asumir al frente de la obra social fue «una decisión personal».
•Sin sanción
No todos fueron elogios para Ocaña. El presidente del bloque de diputados nacionales del ARI, Eduardo Macaluse, dijo que su partido no la sancionará por haberse incorporado a una función que depende del Ejecutivo, pero confirmó que le pedirá que renuncie a su banca. «Ni siquiera se va a reunir el partido para analizar esto, que fue decidido en forma personal por Graciela (Ocaña)», afirmó Macaluse en diálogo radial.
«Lo que sí esperamos de Graciela es que tenga la actitud, que con ella hemos reclamado a los legisladores de otros partidos, de que cuando asuman en el Ejecutivo dejen la banca, porque no es bueno pertenecer a dos poderes a la vez», explicó Macaluse. Ocaña, desde otra emisora, adelantó que se proponía pedir una licencia de tres meses en su cargo legislativo.
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