La falta de designación al frente de la Secretaría de Cultura de la Nación, luego de que la activa Teresa de Solá renunciara a ese cargo, ha provocado una avalancha de postulantes que se renueva hora a hora.
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La ministra de Educación, Graciela Giannettasio, sigue operando para reunir en su cartera Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología, nombre que propone para un nuevo ministerio, que tendría que salir a través de la modificación de la Ley de Ministerios por el Congreso (algo harto improbable) o por decreto de Duhalde.
A su vez, el ex secretario de Cultura y posterior titular de la Oficina Nacional de Etica Pública, José María Castiñeira de Dios, propone a quien fuera su subsecretario en Cultura, Jorge Luis Schröder Olivera, y a su hijo como subsecretario. La visita de «Pacho» O'Donnell a Olivos hizo sospechar que iba en busca de la secretaría vacante, pero el legislador porteño difundió que no se le hizo ningún ofrecimiento «y si se me hiciera tengo la decisión de no aceptar». Volvió a hablarse del juez jujeño y consagrado escritor Héctor Tizón, que para algunos es como tirar la pelota afuera.
Para sumar a la confusión general, buscando equiparar a lo que fue Piero en la provincia de Buenos Aires, algunos llegaron a mencionar al humorista y conductor radial Alejandro Dolina, acaso para que pueda emitir «La venganza será terrible» desde el palacio que tiene la Secretaría de Cultura en la avenida Alvear.
La gente del gobierno explica que «siguen las prioridades en la economía y lo social» (esto no impidió que se designara a Carlos Caterbetti como interventor del COMFER), y agregan que «además Cultura tiene importancia en el país y en el exterior, en los desarrollos que permite y en la gente que convoca».
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