El kirchnerismo no tiene aún proyecto para bajar a debatir al recinto la ratificación de las retenciones móviles que pidió Cristina de Kirchner. Los primeros cambios al proyecto oficial fueron rechazados por el campo y la oposición, y todo volvió a cero.
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Ayer, la reunión prevista para emitir un dictamen comenzó con dos horas de retraso, pero sin horizontes de éxito. El Frente para la Victoria decidió iniciar el debate dentro de las comisiones de Agricultura y Presupuesto y Hacienda, sin tener listo el dictamen de mayoría que pretendía aprobar en comisión y que buscó redondear hasta última hora contra reloj.
Con la idea de que terminarían antes de que los oradores que integraron una extensa lista expresaran su postura, las principales cabezas del bloque oficialista trabajaron para finalizar la redacción de su proyecto, algo que finalmente no sucedió.
Las propias disidencias dentro de la bancada provocaron el retraso, aunque durante ese período también continuaron las conversaciones con las entidades del campo, con la Casa Rosada y el bloque que encabeza Eduardo Macaluse.
Estirar de 750 a 1.000 las toneladas anuales de cosecha que se establecieron como tope para los productores que podrán recibir compensaciones por las retenciones fue el principal pedido de los díscolos y los dirigentes agropecuarios. Pero las exigencias incluso iban más allá de esos límites.
Mientras tanto, la oposición avanzó: «No tienen dictamen de mayoría, por eso no vienen al plenario», se jactaban algunos diputados.
Hasta la lavagnista Marina Casesse, quien ya no es más legisladora, arengaba esa posición desde uno de los asientos reservados para los diputados integrantes de las comisiones, hasta que el ocupante de esa silla llegó y, amablemente, le pidió que se fuera.
Mate y elogios
En la previa del debate corrieron rondas de mate y hasta elogios de los modelos que estrenaban algunas diputadas de la comisión. La macrista Paula Bertol apareció con un vestido estampado en violeta, mientras que su compañera, Lidia «Pinky» Satragno estrenaba tapado de piel. Más lejos, dialogaban Felipe Solá y Miguel Bonasso.
Mientras esperaban en la comisión, los alcanzó la liberación de Ingrid Betancourt al punto que el titular de Agricultura, Alberto Cantero, propició un aplauso por la ocasión. «La liberación de Ingrid Betancourt es un canto a la paz y a la democracia», definió Cantero, aunque legisladores de la oposición inmediatamente lo corrigieron: «Fue un rescate, no una liberación».
Poco después, los kirchneristas decidieron levantar el encuentro: Cantero Gutiérrez junto con Walter Agosto, de Presupuesto y Hacienda, debieron partir junto con Agustín Rossi a la Casa Rosada a negociar más cambios. Con el ofrecimiento actual no alcanzaba y se buscaba incluir -lo intentarán hoy- más fondos para los pequeños productores.
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