18 de julio 2008 - 00:00

Omitió Cristina y su gobierno hablar del rechazo del Senado

• Tampoco se anuló, aún, la controvertida Resolución 125

La derrota en el Senado de la madrugada de ayer enmudeció al gobierno, que no cumplió su promesa -redundante en una república- de que acataría lo votado por los legisladores. A lo largo de la jornada y pese a dos discursos en el Chaco, la Presidente no habló del campo ni de cómo ha leído el mensaje que significó esa votación. Tampoco se escuchó nada sobre la derogación de la polémica Resolución 125 ni del rechazo que hizo el Senado a la cesión de superpoderes fiscales al Ejecutivo. Los dirigentes del campo reclamaron ayer que el gobierno derogue de inmediato la 125, que puede ser motivo de onerosas demandas judiciales contra el Estado.

Cristina deKirchner,anoche, enResistencia,junto algobernadorchaqueño,JorgeCapitanich,en la inauguraciónde lasobras en elaeropuertolocal. En suprimerdiscurso trasla votaciónen el Senado,apenasse refirió altema.
Cristina de Kirchner, anoche, en Resistencia, junto al gobernador chaqueño, Jorge Capitanich, en la inauguración de las obras en el aeropuerto local. En su primer discurso tras la votación en el Senado, apenas se refirió al tema.
El gobierno lanzará hoy un operativo clamor para reforzar la posición de Cristina de Kirchner en la Presidencia tras la derrota en el Senado. Lo hará con una reunión de todos los diputados y senadores kirchneristas en la Residencia de Olivos con la Presidente. En esa invitación no habitual -a los Kirchner nunca les agradó llenar su casa de legisladores- se volverá a hablar de los peligros institucionales que generó la derrota en el Congreso de las retenciones móviles en manos de Julio Cobos. Esa desgracia política llevó a Néstor Kirchner a pedirle a su esposa que renunciase, ira que duró unas pocas horas. Para aplacar la crisis, entonces, habrá una renovación de fidelidad de los legisladores y nuevos proyectos para debatir una solución a la pelea con el campo que aún está lejos de solucionarse. Los bloques también tienen problemas urgentes que solucionar, como la relación que mantendrán de ahora en más en el Senado con Julio Cobos o la merma de votos que sufrieron gracias a la presión descontrolada que el gobierno aplicó en las dos cámaras y que no tuvo otro efecto que espantar legisladores.

Cristina de Kirchner anoche omitió hablar de Cobos y el resultado de la votación en el Senado en los dos discursos que pronunció en Resistencia, Chaco, adonde viajó para inaugurarobras en el aeropuerto local. Pero sí habló de lealtades, como repetirá hoy ante sus diputados y senadores: «Mujeres y hombres de mi pueblo, nosotros nos miramos a los ojos y nunca nos hemos traicionado». En otro momento les dijo a quienes la esperaban afuera del aeropuerto: «Nos han acompañado otros sectores y han defeccionado algunos que pertenecen al nuestro. Nunca nos hemos traicionado, siempre hemos elegido un camino que es irrenunciable y es representar los intereses de los que menos tienen».

Fueron las únicas referencias al voto del vicepresidente que en ese mismo momento entraba en su Mendoza natal donde era recibido ya en las rutas como un héroe.

La cita en Olivos será hoy a partir de las 18.00. Como en épocas de Carlos Menem o Eduardo Duhalde, cuando los almuerzos de los bloques en Olivos junto al presidente eran algo habitual, la presidencia acordó poner micros en Rivadavia y Riobamba a las 16.30. Como si fuera para un acto, de allí partirán todos en caravana. El encuentro fue acordado en una conversación por teléfono que mantuvieron en tríplex Miguel Pichetto, Agustín Rossi y la Presidente.

  • Invitación

  • De allí partió la idea de reunir a los leales de todos los bloques para analizar una salida a la crisis parlamentaria, que necesariamente comprende encontrar un proyecto consensuado entre gobierno, campo y oposición. Eso es lo que ordenó el tablero de votación del Senado ayer a la madrugada.

    Poco después salió por mail la invitación a todos los diputados y senadores leales. Es decir, el convite no comprende a todos los integrantes de los bloques sino sólo a los que en cada cámara votaron a favor de la ratificación de la Resolución 125. No estarán entonces ni Felipe Solá, los cordobeses y entrerrianos de Diputados, la senadora chaqueña Elena Corregido, Carlos Reutemann, Rozana Latorre, Sonia Escudero, Juan Carlos Romero -que en el recinto del Senado le dijo a Pichetto: «Yo soy peronista y no tengo que darle explicaciones a nadie»- o los radicales K.

    En ese operativo clamor habrá dos etapas. Los legisladores escucharán la protesta de la Presidente contra la traición de los integrantes del peronismo que le dieron la espalda en los recintos. Y recibirá como respuesta un pedido general para que no flaquee y desista de cualquier idea de renunciar al gobierno.

    Pero también se hablará de negociación y la necesidad de avanzar en serio en un proyecto integral sobre retenciones a las exportaciones agropecuarias que solucione el conflicto con el campo. Es lo que las cabezas de los bloques de Diputados y el Senado le quisieron hacer entender desde hace tres meses a Cristina de Kirchner y su marido. Nunca obtuvieron permiso para avanzar en esa línea.

    Lo que sucedió ayer a la madrugada en el Senado, entonces, tuvo ese antecedente. Las mentes más moderadas del kirchnerismo ya habían advertido al matrimonio de la necesidad de utilizar la instancia del Congreso para solucionar la pelea con el agro, en lugar de forzar caprichosamente una ley de ratificación de las retenciones móviles, con compensaciones para los pequeños productores que no fueron creíbles para el campo y tampoco alcanzaban para apagar el incendio.

    Juran en el Congreso que Cristina de Kirchner llegó a estar convencida que era mejor optar por la vía del consenso y solucionar el conflicto en los recintos, pero su marido nunca lo aceptó y se limitó a llenar de militantes kirchneristas la Plaza del Congreso con sus actos mermando cada día la lista de leales. No es esa una realidad que haya sido ausente a las cabezas del Frente para la Victoria, simplemente nunca pudieron poner un freno al presidente del Consejo Nacional Justicialista. Esta vez los diputados hablarán en otro idioma. Le plantearán a la Presidente la necesidad de avanzar con un nuevo proyecto sobre retenciones consensuado, lo mismo que pidió Cobos en el recinto en su dramático discurso antes de definir el empate con su voto. Otros creen que Cristina de Kirchner debe refundar su gobierno apuntando un pacto del Bicentenario, pero en serio: le pedirán que se siente con las cuatro entidades del campo a acordar una solución definitiva, aunque esta última opción parecía ayer la más lejana.

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