Omitió Cristina y su gobierno hablar del rechazo del Senado
• Tampoco se anuló, aún, la controvertida Resolución 125
La derrota en el Senado de la madrugada de ayer enmudeció al gobierno, que no cumplió su promesa -redundante en una república- de que acataría lo votado por los legisladores. A lo largo de la jornada y pese a dos discursos en el Chaco, la Presidente no habló del campo ni de cómo ha leído el mensaje que significó esa votación. Tampoco se escuchó nada sobre la derogación de la polémica Resolución 125 ni del rechazo que hizo el Senado a la cesión de superpoderes fiscales al Ejecutivo. Los dirigentes del campo reclamaron ayer que el gobierno derogue de inmediato la 125, que puede ser motivo de onerosas demandas judiciales contra el Estado.
-
Eliminación de las PASO: LLA recalcula en el Congreso ante la falta de votos
-
El Gobierno reabre la sala de periodistas de Casa Rosada y Adorni dará una conferencia de prensa
Cristina de
Kirchner,
anoche, en
Resistencia,
junto al
gobernador
chaqueño,
Jorge
Capitanich,
en la inauguración
de las
obras en el
aeropuerto
local. En su
primer
discurso tras
la votación
en el Senado,
apenas
se refirió al
tema.
Poco después salió por mail la invitación a todos los diputados y senadores leales. Es decir, el convite no comprende a todos los integrantes de los bloques sino sólo a los que en cada cámara votaron a favor de la ratificación de la Resolución 125. No estarán entonces ni Felipe Solá, los cordobeses y entrerrianos de Diputados, la senadora chaqueña Elena Corregido, Carlos Reutemann, Rozana Latorre, Sonia Escudero, Juan Carlos Romero -que en el recinto del Senado le dijo a Pichetto: «Yo soy peronista y no tengo que darle explicaciones a nadie»- o los radicales K.
En ese operativo clamor habrá dos etapas. Los legisladores escucharán la protesta de la Presidente contra la traición de los integrantes del peronismo que le dieron la espalda en los recintos. Y recibirá como respuesta un pedido general para que no flaquee y desista de cualquier idea de renunciar al gobierno.
Pero también se hablará de negociación y la necesidad de avanzar en serio en un proyecto integral sobre retenciones a las exportaciones agropecuarias que solucione el conflicto con el campo. Es lo que las cabezas de los bloques de Diputados y el Senado le quisieron hacer entender desde hace tres meses a Cristina de Kirchner y su marido. Nunca obtuvieron permiso para avanzar en esa línea.
Lo que sucedió ayer a la madrugada en el Senado, entonces, tuvo ese antecedente. Las mentes más moderadas del kirchnerismo ya habían advertido al matrimonio de la necesidad de utilizar la instancia del Congreso para solucionar la pelea con el agro, en lugar de forzar caprichosamente una ley de ratificación de las retenciones móviles, con compensaciones para los pequeños productores que no fueron creíbles para el campo y tampoco alcanzaban para apagar el incendio.
Juran en el Congreso que Cristina de Kirchner llegó a estar convencida que era mejor optar por la vía del consenso y solucionar el conflicto en los recintos, pero su marido nunca lo aceptó y se limitó a llenar de militantes kirchneristas la Plaza del Congreso con sus actos mermando cada día la lista de leales. No es esa una realidad que haya sido ausente a las cabezas del Frente para la Victoria, simplemente nunca pudieron poner un freno al presidente del Consejo Nacional Justicialista. Esta vez los diputados hablarán en otro idioma. Le plantearán a la Presidente la necesidad de avanzar con un nuevo proyecto sobre retenciones consensuado, lo mismo que pidió Cobos en el recinto en su dramático discurso antes de definir el empate con su voto. Otros creen que Cristina de Kirchner debe refundar su gobierno apuntando un pacto del Bicentenario, pero en serio: le pedirán que se siente con las cuatro entidades del campo a acordar una solución definitiva, aunque esta última opción parecía ayer la más lejana.




Dejá tu comentario