17 de enero 2006 - 00:00

Oposición presiona para que gobierno apure la Ley Pymes

Roberto Lavagna
Roberto Lavagna
La obsesión del gobierno por juntar votos para aprobar la reforma del Consejo de la Magistratura relegó, casi hasta el olvido, un proyecto que surge como más urgente y útil: la ley que otorga beneficios impositivos a las pymes que reinviertan sus ganancias.

Se trata de la Ley Pymes -elaborada en el Ministerio de Economía en los días finales de la gestión de Roberto Lavagna- que exime del pago del Impuesto a las Ganancias durante dos años a las empresas que reinviertan, en esos períodos, sus utilidades impositivas.

El proyecto -girado al Congreso en setiembre pasado- indica que la exención alcanzará a las utilidades que se «reinviertan en la compra, construcción, fabricación, elaboración o importación definitiva de bienes de capital», ya sean «muebles -salvo automóviles- o inmuebles».

El reproche de la oposición, detrás del cual puede oírse el reclamo de entidades empresarias, es que el gobierno priorizó la captura de voluntades para aprobar la «ley Cristina» y dejó de lado la Ley Pymes que, en teoría, generaría nuevas inversiones.

A tal punto que, según voceros legislativos que reclaman la sanción de esa norma, «muchos empresarios demoraron sus inversiones previstas a la espera de que se avance con la ley». Pero, a fin de año, el oficialismo no dio el paso necesario para tratar el texto.

El riesgo es que, como la liquidación de Ganancias es anual, la ley podría no estar promulgada para marzo/abril, meses en que se ejecuta ese impuesto. Es decir: si la demora continúa, el beneficio para las pymes podría no entrar en vigencia para 2006.

Ayer, sin embargo, el titular del bloque Frente para la Victoria-PJ, el santafesino
Agustín Rossi, aseguró que durante el período de sesiones extraordinarias el oficialismo avanzará en la sanción de la ley para las pymes. «Está en agenda y vamos a tratarlo», dijo.

Existió, en esencia, un reclamo del propio
Néstor Kirchner. El Presidente, que martilla con la necesidad de nuevas inversiones, entendió en su momento el argumento de Lavagna de que el proyecto incentivaría a los pequeños y medianos empresarios a reinvertir sus utilidades.

Sin embargo, en la última sesión de 2005, el oficialismo incluyó la Ley Pymes, pero finalmente no la aprobó. Por esas horas, la urgencia del gobierno era lograr la extensión de la emergencia económica y, previamente, la prórroga de un paquete de impuestos.

En aquella jornada escandalosa, en apenas 6 minutos y en medio de quejas de la oposición, el oficialismo forzó la sanción de la emergencia económica, pero, según Rossi, cuando se intentó aprobar la Ley Pymes, al FpV-PJ se le había dispersado el quórum. Quedó, entonces, para febrero.

¿Si se trata el mes próximo, regirá este año para que los beneficios sean inmediatos? Desde el FpV afirman que sí; en la oposición tienen dudas. Incluso, en el oficialismodicen que
se adecuó la norma contemplando ese desfase temporal para que los beneficios puedan aplicarse en 2006.

Ese planteo deberá ser analizado en la Comisión de Pequeñas y Medianas Empresas, que preside la economista de FIDE,
Mercedes Marcó del Pont, pero la diputada por Capital Federal recién retomaría sus actividades en el Congreso nacional a fines de enero.

No es un detalle menor: el artículo 3° del proyecto establece que la exención se aplicará a «las utilidades impositivas» de dos ejercicios fiscales que «cierren con posterioridad a la entrada en vigencia» de la ley.

«En vez de perseguir a diputados para que voten el proyecto de reforma del Consejo de la Magistratura, deberían haber impulsado el tratamiento de la Ley Pymes para promover nuevas inversiones»,
reaccionó ayer la diputada Marina Cassese (Peronismo Federal).

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