Puerto Iguazú, Misiones - El obispo emérito de Iguazú, Joaquín Piña, se convirtió ayer en la figura emblemática de las elecciones constituyentes. A los 76 años, este religioso de origen jesuita será ahora el líder de la oposición a la reelección indefinida del gobernador Carlos Rovira en la convencional que comenzará a deliberar entre mediados de noviembre y los primeros días de diciembre.
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Ayer, con su acostumbrado tono parsimonioso, pausado, analizó el resultado con un categórico embate: «Esto no le hizo muy bien al Presidente. Tomó distancia al final, pero fue un poco tarde», dijo y recalcó que pese al rotundo triunfo obtenido «no hago política ni aceptaré ningún cargo público».
«La gente ha entendido, ha ido madurando, no fue fácil y sin embargo ha sabido decir que no está de acuerdo con eso (la reelección indefinida), queremos otro tipo de democracia, más real y participativa», sostuvo el sacerdote y agregó: «Yo creo que fue un acto de madurez cívica. Pienso que se cometieron errores desde el mismo gobierno y hubo una reacción popular».
«Se demostró que la genteno vota con el estómago, sino con el corazón y la cabeza», añadió el sacerdote en obvia referencia al asistencialismo del gobierno de Misiones que denunció el FUD desde el inicio de la campaña.
El obispo saliente -o padre obispo, padre Piña o «don Joaquín», como prefiere que lo llamen- recibió oportunamente la confirmación de que el Vaticano le aceptó su renuncia al obispado por cuestión de edad, en medio de la proclama del papa Benedicto XVI contra los curas que se animan a incursionar en política.
Piña llegó a Latinoamérica en 1955 como misionero, y en su carrera sacerdotal se topó con dos dictaduras militares (hasta 1976, en Paraguay, bajo el régimen de Alfredo Stroessner; y desde ese año en la parroquia Itatí, de Posadas, con el último gobierno militar como telón de fondo). En 1986, la creación de la diócesis de Iguazú selló su destino junto a las Cataratas por veinte años.
Acompañamiento
Ahora, como militante, asegura tener algo claro: «Debo acompañar a mi pueblo en circunstancias difíciles. Pero no es una cuestión política, porque va más allá, defendemos los grandes valores de la democracia», aseguró.
El primer convencional electo por el FUD también confió en que religiosos de otras provincias imiten el caso misionero. «A mí, obispos de otras provincias me plantearon su apoyo. La Iglesia está para ayudar a la gente, así que no veo por qué no podrían imitarnos», subrayó.
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