Anoche, el bloque kirchnerista de la Legislatura porteña mantenía una reunión con el saliente ministro Donato Spaccavento, pero la bancada no había emitido opinión oficial sobre los reemplazos que hizo Jorge Telerman en su gabinete (ver vinculada). El silencio en ese sentido de Alberto Fernández hasta llamaba la atención entre los legisladores, que esperaban concretar alguna protesta conjunta.
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«Para nosotros, es un claro cambio de estrategia política, porque prioriza la alianza Nielsen-Lavagna en su relación con el gobierno nacional», explicó la legisladora kirchnerista Silvia La Ruffa en relación con el desplazamiento del ministro de Salud. Otra kirchnerista, Ivana Centanaro, advirtió, en cambio, sobre los reemplazos en el Banco Ciudad, donde consideró que «la actual administración garantiza un banco público, que tiene como tarea definida alentar la producción y el trabajo, y los cambios podrían ser el comienzo de un proceso privatizador».
Para el arista Alejandro Rabinovich, «el problema en el área de salud, evidenciado con la suspensión de las intervenciones quirúrgicas en el Hospital de Niños por falta de enfermeros, no es nuevo. Transformar este asunto en un conflicto político es un grave error».
También del partido de Elisa Carrió, Enrique Olivera sostuvo que «lo concreto es que el gobierno todavía no ha logrado despegar. Todavía no hay gestión», agregó el diputado del ARI.
Desde el entorno de Telerman, en cambio, sostienen que el kirchnerismo « cuenta con cuatro ministros» en la gestión y que el enojo sería sólo «de los legisladores porteños» por los cambios.
Por su parte, el macrista Martín Borrelli, consideró que «es evidente que el jefe de Gobierno, Telerman, se niega a que el presidente de la Nación le fije la agenda en la Ciudad; es la crisis del progresismo en la Ciudad».
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