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La determinación de mantenerse neutral podría ser un lanzamiento subliminal de la candidatura de Solá a la gobernación, en contradicción con las pretensiones de los Duhalde, que preferirían retener el mando bonae rense en los estrechos límites del matrimonio. Cualquiera advierte que, siendo Menem uno de los candidatos, el Presidente sólo puede embanderarse en contra, tal como viene haciéndolo en favor (?) de De la Sota. Vista desde Olivos, cualquier prescindencia resulta desafiante, provenga de las provincias del Norte o, mucho más, de la de Buenos Aires.
Observada desde el punto de vista de De la Sota, la conducta de Solá ha de resultar un pésimo servicio. Si nadie pretendía que se sumara a la carrera del cordobés, por lo menos se esperaba que no se bajara después de que el candidato pasó por su distrito. En el recuento de las provincias «grandes», ya se insinuó neutral Carlos Reutemann, ahora se manifiesta Solá, faltaría que asuma la misma postura el propio De la Sota para que la candidatura recuerde a aquel barrilete emparchado del que habla siempre José María Díaz Bancalari.
Lo cierto es que para justificar su conducta el mandamás bonaerense tiene más de una excusa: por lo pronto, De la Sota se subió al primer palco que le habilitaron en el distrito acompañado por los principales adversarios del gobernador, desde Osvaldo Mércuri hasta Baldomero «Cacho» Alvarez de Oliveira. «¿Sabés que vas a entrar a la provincia de la mano de todos los que me odian, no?», le preguntó Solá al cordobés, paseando por el jardín de la Casa de Gobierno platense. «A esta altura yo no puedo poner condiciones cuando me invitan», contestó el candidato y siguió con la melodía: «Recién cuando crezca un poco en las encuestas voy a poder actuar más libremente». Que lea Duhalde: su ahijado quiere volar, aunque por ahora sólo cuenta con apoyos con sello presidencial.
Si faltaba otro justificativo para la prescindencia, está también el hecho de que Solá haya recibido a Adolfo Rodríguez Saá, aunque con menos publicidad que a De la Sota, claro. Precisamente el viernes por la noche, en la misma casa en la que abrió las puertas al cordobés, el gobernador bonaerense se reunió con Aldo Rico: el ex militar iba a informarle que se postularía como candidato a sucederlo desde las filas del puntano. Se enfrentarán el año que viene, entonces.
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