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20 de junio 2008 - 00:00

Pago chico

La idiosincrasia del interior produce situaciones impensadas para algunos de los protagonistas del conflicto entre el gobierno y el campo. En Gualeguaychú, el senador nacional por el kirchnerismo y ex vicegobernador de Entre Ríos, Pedro Guastavino, debió modificar sus costumbres forzado por la latente amenaza de su vecino de enfrente: el dirigente Alfredo de Angeli. Hasta que se inició la convulsión por las retenciones móviles, ambos mantenían una relación de cordialidad, pero ahora las cosas son muy diferentes. Para esquivar potenciales escraches, el senador incluso dejó de utilizar la puerta principal para entrar a su domicilio. Riesgos de vivir en un pueblo chico o, en este caso, un infierno grande.

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Alfredo de Angeli
La idiosincrasia del interior tiene ese no sé qué. Mezcla rara de aporreos y caricaturas mundanas, hay algunas postales que merecen ser contadas. Por ejemplo, en Gualeguaychú, punta de lanza en la protesta del campo, el ex vicegobernador y actual senador nacional kirchnerista Pedro Guastavino se vio forzado a modificar sus costumbres cotidianas para esquivar un eventual cruce con su vecino de enfrente, el líder ruralista Alfredo de Angeli.

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Cuentan quienes conocen la vecindad de Juana de Lestonnac al 1300 que los ahora enfrentados en la arena del conflicto rural solían mantener una «excelente relación» y que hasta se los podía ver intercambiando favores y saludos, como lo hace todo buen vecino.

El propio De Angeli confirmó recientementesu afinidad con el actual senador. Dijo que no descartaba reunirse con él si fuera necesarioy que lo consideraba «un vecino» con el que siempre ha tenido «buena relación».

Pero resulta difícil de creer que estos dos alfiles del conflicto, hoy en veredas opuestas no sólo en lo geográfico sino en lo político, puedan mantener esa cordialidad ni siquiera para guardar la forma.

Prueba de ello es la resistencia de Guastavino a «hacer vereda», ante la posibilidad de que los humos del vecino le jueguen una mala pasada, como le ha sucedido ya a varios gobernadores, intendentes y hasta el propio diputado santafesino Agustín Rossi, por su manifiesta defensa de la estrategia de la Casa Rosada en el conflicto con el campo.

Aseguran sus vecinos más próximos que el senador habría cambiado su rutina de horarios de entrada y salida de la vivienda y que hasta prefirió en los últimos días permanecer en su residencia de la Ciudad de Buenos Aires.

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