Quetta, Pakistán (AFP, EFE) - Las autoridades paquistaníes se sumaron al bloqueo financiero contra la organización de Osama bin Laden, Al-Qaeda (La Base), y contra los dirigentes políticos de los talibanes. Además, en otro paso hacia la ruptura con el régimen de Kabul, el gobierno de Pervez Musharraf arrestó durante toda la jornada de ayer a Fazlur Rahman, líder del partido islamista Jamiat Ulema e Islam (JUI) cercano a los talibanes, para evitar manifestaciones contrarias a los Estados Unidos que pudieran alimentar aún más la tensión en Pakistán.
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Ambas medidas fueron tomadas horas antes de que Estados Unidos iniciara los bombardeos contra objetivos afganos. El gobierno estadounidense había alertado a Musharraf que el ataque sería inminente, lo que se sabía motivaría protestas populares.
Sumándose a los pedidos de Naciones Unidas y a las medidas adoptadas por los países centrales, el gobierno de Pakistán ordenó congelar las cuentas y propiedades del ejército Al-Qaeda y de 146 dirigentes del régimen afgano. El Banco del Estado instruyó a la banca comercial para rastrear sus cuentas y propiedades.
Efectos
Estas disposiciones se supone que podrían tener efectos más concretos que las similares dictadas por EE.UU. y Europa, teniendo en cuenta que la subsistencia económica de Afganistán hasta hace un mes pasaba por los aportes paquistaníes.
En tanto, la detención de Rahman, que tuvo carácter domiciliario y duró hasta la noche, fue tomada «para evitar alteraciones del orden público». La casa del mullah Rahman fue rodeada en la localidad en Dera Ismail Khan. En ese momento, las autoridades preveían que el jefe político de JUI iba a convocar a una manifestación antiestadounidense, tal como lo viene haciendo desde el 11 de setiembre.
Este grupo político tiene una influencia importante en un sector de la población paquistaní y en parte de las fuerzas armadas, sectores muy sensibles a lo que les pudiera pasar a los talibanes.
Por la noche, la policía anunció que había logrado impedir la participación de Rahman en una manifestación prevista en Multan. «Hemos sacado a la policía de su casa y ahora es un hombre libre», declaró una fuente policial.
Pese a la detención del líder islamista, unos 6.000 partidarios del JUI salieron a las calles de Multan, en el centro del país, coreando lemas como: «Larga vida a los talibán» y «Muerte a los Estados Unidos». Otros 500 activistas del JUI se congregaron frente a una mezquita en Peshawar para pedir la liberación del líder del partido.
Aliado
Paralelamente, Musharraf logró prorrogar «por tiempo indefinido» su jefatura en el estado mayor conjunto, en una decisión que si bien era esperada, tranquilizó al presidente norteamericano, George W. Bush, al saber que sigue contando con un aliado férreo en Pakistán.
Otra manifestación tuvo lugar en la ciudad de Quetta, pero esta vez congregó a adversarios de los talibanes y partidarios del ex rey Zahir Sha, depuesto en 1973.
Cerca de 3.000 participantes pidieron la convocatoria de una asamblea llamada Loya Jirga para formar un nuevo gobierno, mientras calificaron a los talibanes como «terroristas».
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